martes, 4 de mayo de 2010

35 kilómetros de vicio



Habíamos pasado la tarde en casa de Luis, mi novio. Estuvimos un poco enfadados, con lo cual casi no nos dirigimos la palabra. Sobre las 23.00 h me dijo que si me acompañaba a casa, y así fue. Hacía frío eso hizo que él aunque seguía enfadado, me abrazase mientras íbamos hacia el coche, la verdad es que no sé por que motivo estábamos enfadados. Entramos en el coche y nos dirigimos hacia mi casa que estaba a unos 35 kilómetros de la suya. Mientras conducía él, yo le miraba con cara de pena, y entre el frío y lo guapo que estaba él mientras conducía haciéndose el duro para no mirarme, yo me estaba poniendo a cien sólo de pensar en besar sus labios carnosos.

Así que empecé por acariciarle la mano, suavemente me fui acercando a él mientras él sin separar su mirada del arcen se dejaba querer por mí. Me acerqué a su cuello y empecé a lamerle hasta llegar con mis lametazos suaves a su oreja, comencé a susurrarle palabras malsonantes ... Te comería toda la polla!!! ... Estoy más cachonda que nunca!!! ... si me tocas veras lo mojada que estoy!!! Con cada una de mis frases su conducción era más rápida, tan rápida como nuestro latir de corazón que junto a nuestra respiración estaba ya a 2.000 por hora ...

Mientras seguía susurrándole al oído comencé a desabrochar su pantalón y con gran esmero saqué su polla que ya estaba dura y juguetona dispuesta a dejarse lamer. Empecé a lamer suavemente su polla haciendo que cada vez estuviese más dura, mientras mis manos no paraban, una le acariciaba los huevos mientras la otra ayudaba a dar placer apretando su polla con movimientos de arriba abajo mientras mi lengua no paraba de lamerle el capullo cada vez más inflado por el cúmulo de placer ...

Él se limitaba a conducir mientras que de vez en cuando gritaba ... mmmmmmmmmmmm sí sí no pares, sigue ... mmmmm sí chupa lame mmmmmmmmmm!!!!!!!!! Saqué su polla de mi boca y mientras mis manos no paraban de masturbar su polla dura y gorda, comencé a lamer sus huevos hasta que los succioné y los introduje en mi boca húmeda y con ganas de chuparle todo ... él se estremeció aún más cuando lentamente deje de lamerle los huevos para dedicarme de lleno a su polla que estaba erecta que nunca, su pulso estaba cada vez más acelerado, tanto como la velocidad del coche ... de repente detuvo el coche, me retiró la boca de su polla me tomó en brazos, con un sólo movimiento apartó mi tanga hacia un lado y metió su polla caliente en mi coño excitado y húmedo, follamos durante un buen rato como perros, nuestros gemidos se hacían más y más intensos con cada una de las penetraciones que su polla hacía en mi coño deseoso de placer. Nuestros cuerpos desnudos y acalorados se rozaban mientras nuestras lenguas se entrelazaban intercambiando así saliva llena de lujuria y deseo ...

Notaba como su polla se metía y salía de mi vajina produciendo así que mi cuerpo se estremeciese con cada uno de los movimientos que hacía con mis caderas a la vez que me sujetaba el pelo mientras mi novio me lamía las axilas y los pechos lo que hacía que cada vez que alguno de los dos respirara notaba una fresquito muy muy placentero, seguimos follando hasta que llegó un momento en que su polla ya no salía de mi coño, simplemente se movía dentro de mí produciendo con cada movimiento oleadas de placer por todo mi cuerpo, me agarró fuertemente de la cintura y sin dejarme mover me poseyó hasta que un movimiento brusco hizo que los dos nos corriéramos de gusto impregnando así cada unos de nuestros miembros con el placer del otro ...

Gisele. Año 2003.

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