
Amalia y yo habíamos estado meses planeando este viaje, y al fin decidimos ir al Caribe, exactamente a Costa Rica ... nuestro vuelo salía rumbo Costa Rica a las 9.30 de la mañana. Amalia se había quedado en casa para así evitar el tener que ir a buscarnos la una a la otra. Me desperté primero, eran las 7.45 me dirigí hacia la habitación de invitados donde había dormido mi gran amiga Amalia, y allí estaba ella, dormida, despeinada, con los pechos casi perfectos, al descubierto, tengo que admitir que me quedé un instante contemplando aquellos pechos grandes redondos y muy muy bronceados, me seducía la idea de lamérselos suavemente mientras ella dormía plácidamente.
Poco a poco ella se fue despertando y con una sonrisa me dio los buenos días, yo apoyada en el resquicio de la puerta, la miraba embobada, ella destapa la cama y dando unas palmaditas en ella, me incitó a apurar los últimos minutos que nos quedaban antes de salir hacia el aeropuerto. Me acerqué hacia la cama y me metí en ella sin pensarlo dos veces. Nada más meterme en ella sentí un cosquilleo interior que recorría cada milímetro de mi piel haciendo que mi piel se impregnara de un sudor sediento de placer ... nos abrazamos fuertemente, noté como sus pechos con el roce de los míos se iban poniendo duros. Yo estaba más excitada que nunca, y aunque jamás hubiera imaginado hacer nada con mi gran amiga Amalia, tengo que admitir que en ese momento estaba dispuesta a dejarme poseer por ella ... nos separamos lentamente al mismo tiempo que nuestra respiración se aceleraba con cada uno de los roces que nuestros pechos se daban, cuando de repente ella comenzó a besarme a la vez que acariciaba mis pechos ... nuestros besos estaban llenos de lujuria y desenfreno, metió sus dedos en mi boca cual polla para que los humedeciese, los lamí exactamente igual que horas antes le había chupado la polla a mi novio, suavemente y salivándolos mucho, sacó sus dedos de mi boca mojados por mi saliva y lo metió en su vajina que estaba mojada por el placer ... comenzó a acariciar su coño. Metía y sacaba los dedos sedientos de placer y más cachonda que nunca. Yo mientras lamía sus pechos a la vez que me acariciaba los míos ... sus gemidos hacían que un escalofrió recorriera mi cuerpo de arriba abajo haciendo con ayuda de mis dedos que mi vagina estuviese cada vez más húmeda y cachonda ... sentía como ella se estremecía con cada unos de mis lamidos ... mientras ella se masturbaba como una gata en celo, yo paré de tocar mi clítoris húmedo de placer, para comenzar a lamerle suavemente los pies. Comencé lamiéndole dedo a dedo hasta que metí todo su pie en mi boca, luego suavemente fui subiendo, lamiéndole cada centímetro de su larga pierna, cuando ella estaba cerca de estallar de placer, aparté sus manos húmedas de su coño cachondo y comencé a lamerle con mi lengua fría y rígida, metí mi lengua dentro de ella a lo que contestó con un gemido muy sonoro que me invitaba a lamerle más y más fuerte, comencé a meter y sacar mi lengua mientras cuando la sacaba lamía y mordisqueaba su clítoris, mis lametazos se hacían más intensos con cada uno de sus gemidos, cuando de repente me agarró del pelo y sin dejarme casi ni respirar me dirigía ella hacia arriba hacia abajo cada vez mas rápido, notaba como su coño cada vez estaba más húmedo por la saliva que desprendí mi lengua sedienta de placer y por su vagina excitada. Noté como su coño poco a poco palpitaba a la vez que ella gritaba con más éxtasis. Noté como su cuerpo se movía cual animal, y como con la llegada del orgasmo su coño se volvía más sensible con los movimientos de mi lengua. Cerró las piernas y me abrazó fuertemente ... nos dimos cuenta de que se nos hacía tarde así que nos dirigimos a la ducha para lavar nuestros cuerpos impregnados aún de ese olor a placer y lujuria con una mezcla de vergüenza.
Gisele. Año 2003.
Poco a poco ella se fue despertando y con una sonrisa me dio los buenos días, yo apoyada en el resquicio de la puerta, la miraba embobada, ella destapa la cama y dando unas palmaditas en ella, me incitó a apurar los últimos minutos que nos quedaban antes de salir hacia el aeropuerto. Me acerqué hacia la cama y me metí en ella sin pensarlo dos veces. Nada más meterme en ella sentí un cosquilleo interior que recorría cada milímetro de mi piel haciendo que mi piel se impregnara de un sudor sediento de placer ... nos abrazamos fuertemente, noté como sus pechos con el roce de los míos se iban poniendo duros. Yo estaba más excitada que nunca, y aunque jamás hubiera imaginado hacer nada con mi gran amiga Amalia, tengo que admitir que en ese momento estaba dispuesta a dejarme poseer por ella ... nos separamos lentamente al mismo tiempo que nuestra respiración se aceleraba con cada uno de los roces que nuestros pechos se daban, cuando de repente ella comenzó a besarme a la vez que acariciaba mis pechos ... nuestros besos estaban llenos de lujuria y desenfreno, metió sus dedos en mi boca cual polla para que los humedeciese, los lamí exactamente igual que horas antes le había chupado la polla a mi novio, suavemente y salivándolos mucho, sacó sus dedos de mi boca mojados por mi saliva y lo metió en su vajina que estaba mojada por el placer ... comenzó a acariciar su coño. Metía y sacaba los dedos sedientos de placer y más cachonda que nunca. Yo mientras lamía sus pechos a la vez que me acariciaba los míos ... sus gemidos hacían que un escalofrió recorriera mi cuerpo de arriba abajo haciendo con ayuda de mis dedos que mi vagina estuviese cada vez más húmeda y cachonda ... sentía como ella se estremecía con cada unos de mis lamidos ... mientras ella se masturbaba como una gata en celo, yo paré de tocar mi clítoris húmedo de placer, para comenzar a lamerle suavemente los pies. Comencé lamiéndole dedo a dedo hasta que metí todo su pie en mi boca, luego suavemente fui subiendo, lamiéndole cada centímetro de su larga pierna, cuando ella estaba cerca de estallar de placer, aparté sus manos húmedas de su coño cachondo y comencé a lamerle con mi lengua fría y rígida, metí mi lengua dentro de ella a lo que contestó con un gemido muy sonoro que me invitaba a lamerle más y más fuerte, comencé a meter y sacar mi lengua mientras cuando la sacaba lamía y mordisqueaba su clítoris, mis lametazos se hacían más intensos con cada uno de sus gemidos, cuando de repente me agarró del pelo y sin dejarme casi ni respirar me dirigía ella hacia arriba hacia abajo cada vez mas rápido, notaba como su coño cada vez estaba más húmedo por la saliva que desprendí mi lengua sedienta de placer y por su vagina excitada. Noté como su coño poco a poco palpitaba a la vez que ella gritaba con más éxtasis. Noté como su cuerpo se movía cual animal, y como con la llegada del orgasmo su coño se volvía más sensible con los movimientos de mi lengua. Cerró las piernas y me abrazó fuertemente ... nos dimos cuenta de que se nos hacía tarde así que nos dirigimos a la ducha para lavar nuestros cuerpos impregnados aún de ese olor a placer y lujuria con una mezcla de vergüenza.
Gisele. Año 2003.
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