viernes, 4 de junio de 2010

Tal y como soy



Soy una chica tan caliente que ya he llegado al punto de que lo que necesito es follar, por placer, estoy segura de que me podría ganar la vida.

Hoy por hoy hasta dejo mi teléfono en las paredes de los baños de hombres y la verdad es que funciona, claro está que no sé nunca con que tipo me cito, pero me acerco al lugar y la ventaja de no conocernos es que puedo espiar si es mi tipo o no, y la verdad es que todos son mi tipo.

Amo a los hombres y amo al sexo, me encanta somerteme sexualmente a ellos.

Prefiero tener siempre más de uno a la misma vez.

Pero lo que más me gusta es la tranquilidad la faena bien echa sin prisas, sin correr, que me calienten bien calentita y eso en mi no es problema, no soy de las que tardan, quiero que me dediquen tiempo y caricias, lamidas y chupetones.

Adoro que me manoseen, que me besen la boca, el cuello mientras recorren mi cuerpo y me dicen cerdadas al oído, pero de las de peor clase, me excita que me pongan bien caliente hasta la desesperación.

No me importa el aspecto, lo que me importa es la verga, mientras funcione, me gusta.

Supongo que te estas haciendo una idea de cómo soy, pues bien, no me importa que me llames puta, me gusta, por que me siento puta, soy y seré una puta.

Necesito siempre tener una buena mano y si no puedo por lo que sea, me las ingenio para acariciarme en cualquier parte, suelo usar bolas chinas, son mi mejor amiga.

El sabor a la leche recién sacada me fascina, me enloquece, su aroma, esa textura que reacopla y engancha en mi paladar.

Una vez está en mi boca, lo arraso y arrastro hasta mi garganta allí lo saboreo y me deleito, te lo enseño y trago.

Me gusta notarlo en mi piel, cuando se seca, cuando aún está fresco y a la vez caliente, recién ordeñado.

Me complace masturbarme cuando me siembran de leche, en ocasiones varios mientras que me espolvorean con sus semillas por todas las partes de mi cuerpo, mi dedo entra y sale de mi coño, a mil por hora, me siento bien y continuo hasta llegar a mi placer, entonces chupo mis dedos y saboreo mis propios jugos.

Es muy excitante.

Tienes que probarlo.

Supongo que por esa pasión comencé tan pronto a saber que era el sexo a experimentar con mi cuerpo.

Me encanta tapar mi forma de ser, los que me conocen se excitan más al ver que visto de manera mojigata y tras esa envoltura se esconde la más zorra de las mujeres, lo admito todo.

Creo que no existe nada que no haya probado y nada a lo que me niegue, porque en cuestión de sexo me gusta hasta el color y eso que no tiene.

Cuando me follan por el ano, me gusta contar a cada momento lo que siento, como me agarran del pelo, como siento la polla en mi culo, que me hacen, como me penetran si lo deseo más fuete, si quiero que paren.

Y antes de hacérselo, les obligo a sacarla para chuparla con la esperanza de que ese chorro mojemos mejillas, mi boca, mis ojos toda mi cara, esperando después relamer todo lo que me han dejado sobre mi piel.

Me gusta mirar, pero no puedo contenerme y acabo entregándome, eso me pasa por ejemplo en una disco, si dos follan o encuentro pareja o me coloco a su lado esperando que algo escape y masturbándome, o con parejas en coches, sólo me falta entrar y acoplarme con ellos.

A menudo me admiten, otras me quedo al lado con mis dedos dentro de mi vagina, hasta que estallo.

A menudo mis amigas me dicen.

Pero que guarra eres, tienes el coño todo inundado y dilatado, ellas saben que me gusta y lo dicen libremente.

Y si encima me sale uno dominante ya es la ostia, me gusta que me insulten que me digan lo guarra que soy, que me comenten el tamaño de mi abierto conejo, el olor de mis flujos.

Estoy segura de que te gustaría conocerme.

Te he excitado, pues bien no puedo seguir escribiendo, ahora mismo tengo el coño dilatado y palpitado, necesito una dosis de polla, y no tengo.

Voy a llamar a alguien, con un poco de suerte tengo follada dentro de nada.

Si quieres te la cuento.

Deseo. Año 2004.

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