sábado, 5 de junio de 2010

Si es que no son tontas, son putas



Estoy seguro de que tú tambien te has encontrado alguna vez con una amiga de esas que siempre te quitaban el hipo, te encendían, y tras un tiempo de no verla al encontrarla, como buenos amigos la invitas a tomar algo, esperando que esa noche sea la noche con la que tanto has soñado en tiempos atrás.

Ese es mi caso, pero también mi sorpresa.

El encontrarme con Jennifer, desearla como un niño, a pesar de ser adultos y tener cada uno nuestra pareja, desear ser infiel sin importar las consecuencias.

Esa tarde o noche llega, la encuentras, la invitas y parece que todo va viento en popa, ella acepta, estais solos en algún lugar, en algún rincón.

El ambiente se caldea, la conversación se anima, ella se acerca.

Tú también lo haces, por fin rozas sus rodillas, y asciendes sin que te aparten.

Tras un montón de tiempo tanteando la invitas a subir a una habitación, acepta.

Te frotas las manos sintiéndote el líder.

Por fin.

Entrais, juntos unidos por la mano, no importa pagar tú la habitación por fin la vas a follar.

Te acercas y entre unos besos apasionados con lengua logras tocar sus pezones están de punta, quieres lamerlos, sacarlos de sus sostenes, ella se deja.

La noche es tuya e interiormente te felicitas.

Quieres que no falle nada, pones música cursi, bailas agarrado a ella como no lo has hecho nunca ya que no te gusta bailar, la abrazas e incluso la cojes en brazos para arrastrarla hasta la cama una vez en ella, la besas otra vez, vas bajando por su cuerpo, ella se abre de piernas, no quieres ser brusco y tomas la decisión de actuar tú.

Sacas la lengua en su sexo, le dedicas tus mejores lamidas, metes la lengua por su sexo, te adentras tragando sus jugos, mientras que tu verga espera saltando entre el roce de la sábana y sus piernas, ya llegará el momento.

Te excita ver como ella ayudada por sus dedos te abre paso, se acaricia, y piensas que es lo mejor que te ha pasado nunca, continuas porque quieres que se caliente para después penetrarla.

Te superas en el arte de amar, de dar, de entregar.

Esperas tu recompensa con una buena mamada y después una penetración de campeonato.

Por eso no te importa el que aún no te haya ni rozado, esperas sin pedir seguro de que llegará tu momento.

Ves como se agita con tu lengua, como gime, como salta, suda, y tú lo haces de calor, apenas puedes respirar estás muy metido en su sexo.

Hueles ese olor a conejito ardiente, y te pones a mil, dedicas aún con más esmero esas caricias.

Lo estás haciendo bien ella te atrae y te aprieta con fuerza la cabeza en su sexo.

Sus curvas se agitan y esperas ese roce en tu polla, esa caricia, ese calor.

Por fin notas como ella se lo hace, se llena de flujos, te moja la cara y humedece tu lengua, se lo está haciendo, empujas con más fuerza esperando tu recompensa, lo gozas, por que tu polla pide a gritos que la chupen, y eso es lo que hará ella cuando por fin se relaje.

Ya no falta mucho, nada, la cama muestra un charco y un surco dejando claro su disfrute.

Te apartas, y colocas boca arriba esperando esa boca, esa lengua, esas caricias y esa ruidosa mamada.

Ella descansa.

Esperas, sin que se baje la verga, pero más flácida está, ella la colocará en el tamaño adecuado.

Poco después notas como se agita y esperas que se coloque encima de tí.

Te dice que va a la ducha, aturdido esperas sin palabras a que llegue tu turno, escuchas el agua caer, eso mantiene tu excitación, pero al salir ….

La ves vestida.

No entiendes, estás aturdido, ¿y tu parte?

¿Qué pasa?

La chica te mira y te da las gracias, abre la puerta y sale.

Estás solo, no comprendes, desanimado irritado hasta el punto de no mirar ni tu pene, sólo odiarla.

Sólo te queda una cosa, pajearte y después contar la mentira de tu follada, lo bien que te lo hizo, o callar para siempre.

Pues amigo esas cosas pasan, no todas dan lo que reciben, muchas se sacian y se largan.

Deseo. Año 2004.

No hay comentarios:

Entradas más populares del blog