sábado, 5 de junio de 2010

¿Pondrá la marquesa las tetas sobre la mesa?



Te voy a contar lo que me pasó. No sé si por ser una persona legal o por ser un mamón. Opinión que dejo a vuestro criterio. Lo que sí os puedo asegurar es que tanto sea una cosa como la otra salí bastante bien servido. Pues bien. Resulta que yo salía asiduamente con dos chicas a la vez. Tonteaba con una y con otra. La cosa me iba bastante bien. Hoy follo con ésta y mañana con la otra. Tampoco es que tuviera muchos problemas en este sentido puesto que, más o menos, las dos estaban informadas de mi doble flirteo. Pero llegó un día que me decidí a "sentar cabeza". Me tiraba más una que la otra principalmente por el tema sexual. Es decir, y hablando en plata, que me lo hacía mucho mejor una que la otra y me decanté por la que me follaba mejor puesto que en cuestión de belleza y coco las dos eran bastante parecidas.

En cuanto a mi manera de ser legal, antes de que la decisión fuera definitiva, se lo comuniqué a la amiga con la que no había decidido casarme. Estuvimos cenando y, después de mucho hablar, ella me rogó que le dijera la verdad del porqué no la había escojido a ella. Y se lo dije con franqueza y sin reproches ... mira, resulta que la otra me la chupa estupendamente y en cambio tú no me lo has hecho nunca. Se quedó un poco pensativa con mi razón "de peso" y me confesó que en realidad le hacía un poco de asco. La consolé y tranquilicé. Hicimos un bonito polvo de despedida de soltero y antes de marchar me preguntó ...

- ¿Por cierto, dónde le harás tu promesa de boda?
- En tal restaurante mañana por la noche, le expliqué sin darle más importancia.
- ¡Ah! Pues que te vaya todo muy bien, me deseó ella con un par de besos.

Y ya mucho más tranquilo de haber resuelto mi relación sin traumas me fui ese día a dormir a mi casa. Al día siguiente por la noche tal y como le había adelantado a mi amiga y amante nos encontramos en el restaurante con mi futura novia. Estaba algo nervioso pero ya había tomado una decisión firme e inamovible. Esa noche le prometía a mi novia que me casaría con ella.

La verdad es que la cena fue muy bien. A eso del segundo plato le digo que quería casarme con ella y le doy un regalo de prometida. Mi amiga acepta complacidísima mi petición y continuamos la charla ya de una manera muy distendida y muy cariñosa. Pero de repente noto en mi entrepierna un roce. Pienso que debe tratarse de mi novia que con sus pies empieza a juguetear conmigo y le abro bien las piernas para que continúe el juego que me es muy placentero. Poco a poco el roce se hace más intenso y me entona rápidamente. Al rato tengo ya mi polla muy dura y me empieza a doler todo por la apretura de los pantalones. De repente pasa algo que no entiendo. Resulta que una mano me ha abierto la cremallera del pantalón y me ha liberado la polla de su encierro pero es evidente que no ha sido mi novia. Ella está bien sentada en la mesa y es imposible que haya sido ella. No sé qué cara poner a partir de este momento. ¿Qué me está pasando? Bueno lo que me está pasando sí lo sé y es que alguien está debajo de la mesa y se ha dedicado a sobarme y a ponerme cachondo. ¿Pero quién es? ¿Qué hago? Tengo la polla encañonada ya y la verdad es que estoy muy excitado. No puedo parar o sí lo debo parar. Atormentado con este pensamiento resulta que mi secreta amante no se ha dormido y me ha cogido el pene con su boca y me lo ha empezado a mamar deliciosamente. Estoy ido. No me entero de lo que estamos hablando con mi novia. Necesito más y más. También necesito moverme algo para complacer mi tormento pero debo permanecer inmóvil para que no se dé cuenta mi novia. Como se de la más mínima cuenta de ello la pierdo irremediablemente. Y más justo en el día de mi petición de mano. La mamada que me hacen es alucinante. Me la van chupando con un ritmo frenético y me la entran hasta la mismísima garganta. Con mis propios jugos y con su saliva tengo ya todo el miembro tan húmedo que cada mamada consigue más y más erección. Estoy que reviento pero no me corro. Tengo una necesidad tremenda de correrme. No puedo hacerlo ya que debo guardar la postura lo más disimuladamente posible. Estoy totalmente a merced de mi secreta chupadora. Acabamos los postres y yo estoy tan erecto que creo que me falta poco para que levante la mesa con mi polla. Cuando creo que estoy a punto de morirme de la excitación que tengo mi sorpresa aumenta hasta límites insospechados. Resulta que ahora mi fortuna aumenta puesto que me acaba de poner mi polla en su coño y me empieza a follar con fuerza. Es inaudito. Si no se entera de esto mi novia es que soy víctima de un milagro. Sí llego a apreciar que está muy sonriente y contenta. Será por saber que ya somos novios, me imagino, pero veo que esto la tiene como cegada. Aprovechando un momento que mi comensal se distrae un momento para coger algo del bolso yo miro hacia el hermoso culo que me está follando y veo en él un tatuaje que me es muy familiar. Un escalofrío me recorre al instante todo el cuerpo. Resulta que mi amante secreta que está bajo la mesa es ni más ni menos que mi otra amiga. La que anoche le dije que no la prefería por no mamarme la polla. Y ahora parece que haya querido demostrarme su destreza. Pero, ¡vaya momento! La cuestión es que saber quién es la que me está follando no me desentona sino que más bien me produce un efecto contrario y me noto la polla a punto de rebentar. Ella parece que se ha percatado de mi aumento de tamaño y lo entiende como un signo de que estoy a punto de correrme. Deja de follarme con su coño y me deja un poco aturdido. Pero, en realidad, lo que hace es girarse para volver a ponerse mi polla en su boca. Quiere recibir mi semen. Me coge con su tierna mano el centro de mi miembro y con sus labios me acoge todo el glande. Me la agita tan certeramente que me corro inmediatamente. Y la cuestión es que no puedo ni pestañear. ¿Estoy en el cielo? no pero seguro que es algo parecido. Vuelvo a mirar de reojo hacia abajo y la veo con una maliciosa sonrisa. con muchísimo mimo me va limpiando mi polla con su lengua y una vez ha recojido todo el semen me coloca cuidadosamente mi polla dentro del pantalón y me cierra la cremallera.

No quiere perturbar mi decisión. Se queda escondida bajo la mesa hasta que nos vamos. Marcho algo triste y desconsolado de la mano de mi novia. Sigo sin entender que no se haya enterado de nada de lo que ha pasado. Mejor. Pero yo no contaba con el ajetreo que me había acabado de prometer. Que mi novia estaba "ida". Y que iba decidida a corresponderme con otro regalo. Bien abrazado me llevó decididamente a su casa. Y pasó lo que tenía que pasar ...

Yo ahora tenía otro temor ... Y es que incluso dudaba que después de la gran mamada que me habían hecho se me llegara a levantar una segunda vez. Pero mi novia es una maestra en el arte lametorio y con gran sorpresa por mi parte pronto se me puso dura y a punto para trabajar. Sin quererlo ni comerlo resulta que esta noche me toca hacer horas extras.

Realmente, quizás, las mejores horas extras que nadie haya trabajado. Una vez tengo mi polla dura desnudo rápidamente a mi futura esposa porque tengo una necesidad de encañonarme un coño tremenda. Y más necesidad de moverme libremente dentro de él para desquitarme de mi inmovilidad durante la pasada cena.

Una vez meto mi polla en su precioso y húmedo agujero siento una gran sensación de alivio y a la vez de retorno a la normalidad. Puedo entrar y salir a mi ritmo y gusto. Con mucho gusto, por cierto. Ella está gozosa a más no poder. Supongo que estar con su querido es lo mejor para una chica y también lo es para un chico pero lo que me ha sucedido en el día de hoy es realmente raro y me siento raro. Es quizás por todo ello que me tarda en llegar mi corrida. Pero a ella le sienta estupendamente porque va buscando notar su particular placer aprovechando que yo estoy erecto y tardo en correrme.

Absorto en mis tribulaciones ella decide pasar directamente a la acción y toma la iniciativa. Me tumba y se me pone encima. Pronto le llega el orgasmo. Se retuerce sobre mí de placer.

Una vez se recupera un poco y toma de nuevo el control sobre sí misma me vuelve a ocurrir por segunda vez en una noche algo que no me había pasado nunca ... Se levanta y de rodillas va presta a recoger mi semen con su boca. No necesita sacudirmela mucho ya que me sale una segunda lechada tan o más abundante que la anterior. Me entra un escalofrío tan intenso que me quedo como desmayado. Ella se me acerca muy tiernamente y no para de besarme una y otra vez.

Más confundido imposible. ¿A cuál de las dos escoger? Oficialmente la elección ya la he hecho. Pero en la noche que me comprometo resulta que tengo una novia y una amante ... Y acabo con la conclusión inicial ... seguramente pensareis que soy un mamón ... ¡Sí! De acuerdo, pero vosotr@s en mi situación ¿qué hubierais hecho?

Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2002.

No hay comentarios:

Entradas más populares del blog