



¿Cómo explicaros lo que me ha pasado? La verdad es que no lo sé ... Soy mala escritora y mucho peor como redactora. Pero como sucesos como éste no le suelen ocurrir a una muy amenudo y prefiero escribir lo que me ha pasado para tener un agradable y bonito recuerdo. No suelo escribir casi nunca nada pero estas notas muy bien pueden ser un principio de un diario personal. Vivo sola. Es verano. Y mi casa está decorada de una manera muy sencilla. Tengo pequeñas manías y una de ellas es que no me gustan las cortinas. No es por nada pero me da mucha pereza tener que lavarlas y plancharlas. Pienso que si no tengo cortinas me ahorro un desagradable trabajo casero extra. Tampoco son necesarias porque delante de mi ventana no vive nadie. Creo que soy bonita. Al menos es lo que me dicen todos los chicos ... pero este verano va a terminar y no me he comido "un rosco". Hay días que la verdad es que estoy muy caliente y casi rebiento pero otros estoy casi tan fría como un témpano. ¡En fin! Supongo que me pasa lo mismo que a todo el mundo. Tanta normalidad pronto me queda trastocada por un suceso. Resulta que enfrente de mi habitación en los pisos que acaban de construir llega un habitante nuevo. La curiosidad se despierta. Un día entro en mi habitación y dejo la luz apagada para que no note mi presencia. Tampoco ha puesto todavía cortinas y pronto reconozco que mi nuevo vecino es masculino. Y, por cierto, ¡está buenísimo! El corazón me empieza a palpitar y esa noche la paso fatal. Fatal, fatal. No sé si es que no duermo de calor interior o exterior. Pero estoy que ardo. Mejor dicho, ardiente.
Al día siguiente estoy como atontada todo el día. Voy dándole vueltas a la cabeza y la verdad es que no se me ocurre nada genial. Pienso que la mejor forma de que me conozca, de momento, es la misma con la que le he conocido yo. Voy a intentar provocarle. Los siguientes días intento aprender cuáles son sus horarios y costumbres. Y, finalmente, he decidido que ha llegado el momento.
Esta noche le espero en mi habitación. Vestida. Con la luz encendida. Y espero su llegada como cada día. Es casi puntual. En el momento que veo que se dirije a su ventana que da con la mía me quito lentamente mis medias con un pequeño regalito a sus ojos por debajo de mi blusa. La situación me excita muchísimo. Procuro no mirarle. Se ha dado cuenta de mi presencia. Quiero que se piense que me ve sin que yo lo sepa. Ante la vista que le ofrezco veo de reojo como ha apagado la luz. Se ha apostado sigilosamente escondido detrás del marco de su ventana. Pienso que mi presentación por hoy ha terminado. Principalmente porque no me puedo aguantar. Estoy realmente excitadísima. Necesito correrme ya. No quiero ofrecer un plato fácil a mi comensal el primer día. Espero que sea un menú en el que saboeremos varios platos. Hay que dejar lo mejor para los postres.
¡Los hombres no tienen remedio! Normalmente son tontos. O se hacen los tontos. Pero en las cosas del sexo se las ingenian bastante bien. La cosa es que como os podeis bien imaginar al día siguiente ya entra en la habitación sin encender la luz. ¡El muy puñetero! Pero a mí el vecino me gustaba y la situación me enloquecía. Yo tenía mi escenario preparado. La actriz estaba a punto de empezar su sesión para un único espectador. No quiero que me vea desnuda. Me pongo en una situación muy provocadora. Me empiezo a masturbar. Con mis dedos me toco el clítoris. Cierro los ojos. Es una sensación increíble. Estoy como "ida" de placer. No quiero correrme. Quiero alargar todo lo que pueda este precioso momento. Tengo el coño chorreando. Esparzo mi líquido por mi clítoris lentamente. Alterno el masaje de mis dedos del clítoris al coño y regreso de nuevo al clítoris. Pero a mi oculto espectador de repente se le escapa un gemido de placer. Se acaba de correr. El grito lo ha intentado disimular todo lo que ha podido. Este imprevisto a mí me causa un orgasmo inmediato. Resulta que sin que yo lo deseara todavía me ha llegado casi a la vez. Me quedo estirada en la cama. No podía acabar mejor la sesión.
Ya os podeis imaginar qué pasó el día siguiente ... Pues que sin decirnos absolutamente nada los dos estábamos en nuestro sitio. Si nos hubiéramos citado no habría salido tan bien. Mi estado no se puede casi ni describir. Antes de la cita "a oscuras" he tenido que quitarme las bragas puesto que las tenía mojadas. En realidad no me puedo ya poner ningunas. Las mojo todas al instante. No tengo un coño. Tengo una fuente. Una fuente que no ha parado de manar en toda la tarde. Y eso que hago esfuerzos para serenarme un poco. Incluso he salido a pasear por la calle a ver si la cosa me pasa. Pero pero no hay manera. En este estado llego a mi "cita". Pero mi sorpresa es mayúscula cuando al poco rato me doy cuenta que mi vecino además de estar desnudo está con una cámara fotográfica. O sea, se quiete poner "las botas". No dudo un instante. Estoy loca por él. Lo quiero conseguir como sea. Si me quiere fotografiar que lo haga. Empiezo mi coqueteo y voy oyendo el click de la cámara de vez en cuando. Como tengo mi coño chorrendo hoy me pongo de rodillas.
Cuando me masturbo me excito mucho si me toco el coño o el clítoris pero lo que me pone fuera de mí es tocarme las tetas. Prefiero hacerlo de forma suave. Con un movimiento lento se me ponen los pezones muy tiesos. Hoy ya los tenía erguidos al llegar mi admirador. Pero el click de su máquina y mis tocamientos me los han hecho crecer como nunca. Con mis movimientos les ayudo a crecer más y me los estiro de vez en cuando. Después de cada tirón me viene un temblor de placer.
Hace un rato que no oigo a la cámara cliquear. Disimuladamente echo una mirada de reojo a la ventana y veo justo en ese instante a mi vecino con su gran polla en la mano dándosela tan fuerte que lanza un lechazo icreíble. Me quedo estupefacta. Me entra un desmayo y me quedo estirada en la cama con un ataque de temblores impresionante. Estoy tan orgásmica que se me pasa el tiempo. Mucho tiempo. A la que me recupero miro el reloj y veo que al menos he estado dos horas o tres hasta que no me ha parado un poco la excitación.
Al día siguiente tuve que pedir fiesta en el trabajo. No me encontraba bien. Nada bien. Estuve retozando todo el día en la cama. Desnuda. Buscaba un roce con las sábanas. Una caricia con los cojines. Lo que fuera. Peor que una gata en celo. Durante el día me fui masturbando casi sin tocarme en diferentes ocasiones. Tenía remalazos de excitación del día anterior. En realidad creo que no me había pasado nunca por completo. De vez en cuando reaparecía y necesitaba imperiosamente tocarme un poco para acabar el orgasmo. Curiosamente pronto me pasaron las horas. Llegó el momento de mi cita misteriosa. La verdad es que ya no sabía cómo acabaría la situación si es que acabaría de alguna forma. Tampoco sé qué pasaba por la cabeza de mi misterioso amante. Pronto lo sabría. Resulta que esta noche me aparece con un amigo. Casi tan guapo como él. Y el espectáculo iba a comenzar.
Como estaba dispuesta a que mi par de admiradores dejaran de serlo mis poses esta noche fueron muy esplícitas. Me subí la faldita y les mostré lo que les estaba esperando.
Quería conseguir que al final se decidieran a venir. De esta noche no quería pasar. Estaba que me moría de impaciencia y mi deseo de polla era irresistible. Y por supuesto dada la situación quizás dos podrían colmar mis ansias de ser penetrada. Mis posturitas seguro que mueven montañas esta noche. Con mis dedos voy preparando mi coño y mi culo. Con mis jugos mojo tanto el clítoris como mi culo. Están brillantes y relucientes. Preparados para la acción. Sumergida estos pensamientos debo girar de repente la mirada hacia la puerta. Ya no me acordaba que consciente o inconscientemente había dejado las puertas abiertas. Mi alegría es mayúscula cuando veo ni más ni menos que entran los dos polla en ristre y a punto a mi habitación. ¡Qué alegría! Os aseguro que no voy a olvidar fácilmente la noche por mucho tiempo que pase ...
Nota: no dejeis de ver la web personal de esta preciosa chica una vez termineis de masturbaros ... Gracias Rocío Medina por cedernos tus fotos gentilmente.
Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2002.
Al día siguiente estoy como atontada todo el día. Voy dándole vueltas a la cabeza y la verdad es que no se me ocurre nada genial. Pienso que la mejor forma de que me conozca, de momento, es la misma con la que le he conocido yo. Voy a intentar provocarle. Los siguientes días intento aprender cuáles son sus horarios y costumbres. Y, finalmente, he decidido que ha llegado el momento.
Esta noche le espero en mi habitación. Vestida. Con la luz encendida. Y espero su llegada como cada día. Es casi puntual. En el momento que veo que se dirije a su ventana que da con la mía me quito lentamente mis medias con un pequeño regalito a sus ojos por debajo de mi blusa. La situación me excita muchísimo. Procuro no mirarle. Se ha dado cuenta de mi presencia. Quiero que se piense que me ve sin que yo lo sepa. Ante la vista que le ofrezco veo de reojo como ha apagado la luz. Se ha apostado sigilosamente escondido detrás del marco de su ventana. Pienso que mi presentación por hoy ha terminado. Principalmente porque no me puedo aguantar. Estoy realmente excitadísima. Necesito correrme ya. No quiero ofrecer un plato fácil a mi comensal el primer día. Espero que sea un menú en el que saboeremos varios platos. Hay que dejar lo mejor para los postres.
¡Los hombres no tienen remedio! Normalmente son tontos. O se hacen los tontos. Pero en las cosas del sexo se las ingenian bastante bien. La cosa es que como os podeis bien imaginar al día siguiente ya entra en la habitación sin encender la luz. ¡El muy puñetero! Pero a mí el vecino me gustaba y la situación me enloquecía. Yo tenía mi escenario preparado. La actriz estaba a punto de empezar su sesión para un único espectador. No quiero que me vea desnuda. Me pongo en una situación muy provocadora. Me empiezo a masturbar. Con mis dedos me toco el clítoris. Cierro los ojos. Es una sensación increíble. Estoy como "ida" de placer. No quiero correrme. Quiero alargar todo lo que pueda este precioso momento. Tengo el coño chorreando. Esparzo mi líquido por mi clítoris lentamente. Alterno el masaje de mis dedos del clítoris al coño y regreso de nuevo al clítoris. Pero a mi oculto espectador de repente se le escapa un gemido de placer. Se acaba de correr. El grito lo ha intentado disimular todo lo que ha podido. Este imprevisto a mí me causa un orgasmo inmediato. Resulta que sin que yo lo deseara todavía me ha llegado casi a la vez. Me quedo estirada en la cama. No podía acabar mejor la sesión.
Ya os podeis imaginar qué pasó el día siguiente ... Pues que sin decirnos absolutamente nada los dos estábamos en nuestro sitio. Si nos hubiéramos citado no habría salido tan bien. Mi estado no se puede casi ni describir. Antes de la cita "a oscuras" he tenido que quitarme las bragas puesto que las tenía mojadas. En realidad no me puedo ya poner ningunas. Las mojo todas al instante. No tengo un coño. Tengo una fuente. Una fuente que no ha parado de manar en toda la tarde. Y eso que hago esfuerzos para serenarme un poco. Incluso he salido a pasear por la calle a ver si la cosa me pasa. Pero pero no hay manera. En este estado llego a mi "cita". Pero mi sorpresa es mayúscula cuando al poco rato me doy cuenta que mi vecino además de estar desnudo está con una cámara fotográfica. O sea, se quiete poner "las botas". No dudo un instante. Estoy loca por él. Lo quiero conseguir como sea. Si me quiere fotografiar que lo haga. Empiezo mi coqueteo y voy oyendo el click de la cámara de vez en cuando. Como tengo mi coño chorrendo hoy me pongo de rodillas.
Cuando me masturbo me excito mucho si me toco el coño o el clítoris pero lo que me pone fuera de mí es tocarme las tetas. Prefiero hacerlo de forma suave. Con un movimiento lento se me ponen los pezones muy tiesos. Hoy ya los tenía erguidos al llegar mi admirador. Pero el click de su máquina y mis tocamientos me los han hecho crecer como nunca. Con mis movimientos les ayudo a crecer más y me los estiro de vez en cuando. Después de cada tirón me viene un temblor de placer.
Hace un rato que no oigo a la cámara cliquear. Disimuladamente echo una mirada de reojo a la ventana y veo justo en ese instante a mi vecino con su gran polla en la mano dándosela tan fuerte que lanza un lechazo icreíble. Me quedo estupefacta. Me entra un desmayo y me quedo estirada en la cama con un ataque de temblores impresionante. Estoy tan orgásmica que se me pasa el tiempo. Mucho tiempo. A la que me recupero miro el reloj y veo que al menos he estado dos horas o tres hasta que no me ha parado un poco la excitación.
Al día siguiente tuve que pedir fiesta en el trabajo. No me encontraba bien. Nada bien. Estuve retozando todo el día en la cama. Desnuda. Buscaba un roce con las sábanas. Una caricia con los cojines. Lo que fuera. Peor que una gata en celo. Durante el día me fui masturbando casi sin tocarme en diferentes ocasiones. Tenía remalazos de excitación del día anterior. En realidad creo que no me había pasado nunca por completo. De vez en cuando reaparecía y necesitaba imperiosamente tocarme un poco para acabar el orgasmo. Curiosamente pronto me pasaron las horas. Llegó el momento de mi cita misteriosa. La verdad es que ya no sabía cómo acabaría la situación si es que acabaría de alguna forma. Tampoco sé qué pasaba por la cabeza de mi misterioso amante. Pronto lo sabría. Resulta que esta noche me aparece con un amigo. Casi tan guapo como él. Y el espectáculo iba a comenzar.
Como estaba dispuesta a que mi par de admiradores dejaran de serlo mis poses esta noche fueron muy esplícitas. Me subí la faldita y les mostré lo que les estaba esperando.
Quería conseguir que al final se decidieran a venir. De esta noche no quería pasar. Estaba que me moría de impaciencia y mi deseo de polla era irresistible. Y por supuesto dada la situación quizás dos podrían colmar mis ansias de ser penetrada. Mis posturitas seguro que mueven montañas esta noche. Con mis dedos voy preparando mi coño y mi culo. Con mis jugos mojo tanto el clítoris como mi culo. Están brillantes y relucientes. Preparados para la acción. Sumergida estos pensamientos debo girar de repente la mirada hacia la puerta. Ya no me acordaba que consciente o inconscientemente había dejado las puertas abiertas. Mi alegría es mayúscula cuando veo ni más ni menos que entran los dos polla en ristre y a punto a mi habitación. ¡Qué alegría! Os aseguro que no voy a olvidar fácilmente la noche por mucho tiempo que pase ...
Nota: no dejeis de ver la web personal de esta preciosa chica una vez termineis de masturbaros ... Gracias Rocío Medina por cedernos tus fotos gentilmente.
Miquel J. Pavón i Besalú. Año 2002.

No hay comentarios:
Publicar un comentario