Aquella mañana Marta había quedado con sus amigas Raquel y Laura para subir a esquiar a las pistas locales. Hacía una hora que estaba preparada, bien abrigada, calzada y solo le faltaba ponerse los guantes y salir de casa, pero las chicas no llegaban, y mientras esperaba en la cocina, mirando de vez en cuando por el ventanal, se tomaba un café.
De repente, su mente calenturienta se encendió, y pensó en llamar por teléfono a Enric, a ver si se animaba a apuntarse a la movida, tomó su móvil y marcó ….
-Hola, Enric, qué haces? Tienes planes para hoy? Es que subiré a las pistas con un par de amigas y te llamaba para preguntarte si te animabas ….
-Hola, Enric, qué haces? Tienes planes para hoy? Es que subiré a las pistas con un par de amigas y te llamaba para preguntarte si te animabas ….
-Hola, Marta, guapa, pues bien sabes que me encanta la nieve y ese caldito que nos ponen en el refugio. A qué hora subiréis? No sé si podré, pero si encuentro un hueco, me escapo y os busco. Tu mono es el de siempre, color burdeos y blanco?
-Sí, el de siempre, bueno, no tanto, solo lo estoy gastando un par de temporadas o tres, ya no me acuerdo, pero sí, lo preguntas para localizarme mejor, no? Pues sí, y anímate, que allí te esperamos. Estoy aguardando a que estas me piquen en el timbre y bajar, hago tiempo, nada más ….
-Muy bien, Marta, pues en eso quedamos. Si voy, yo te busco.
-Vale, espero que puedas ir, un beso, Enric …
En ese preciso instante el timbre del portero automático sonó y Marta tiró de la puerta, bajó las escaleras corriendo y subió en el coche de Laura, camino a las pistas.
Una vez allí, el primer paso obligado era la cafetería de Óscar, donde el café terminaría por despertar bien a las chicas, ¡menudo café, super cargado y no había azúcar que endulzara aquello! Pero sentaba de maravilla para espabilarse del todo.
Después, alquilar el equipo: las botas y los esquís, luego sacar el ticket para subir al telecabina o al telesilla, esa era la cuestión. Marta prefería el telecabina, pero Laura y Raquel el telesilla, así que tuvo que convencerlas y le costó un poco pero al final del trayecto se alegraron porque cuando el telecabina estaba a punto de cerrarse, subió Enric a él y después de saludar a las tres mujeres, algo sucedió en el ambiente de aquel habitáculo, tan pequeño, justo para cuatro personas, tres mujeres y un hombre que parecía adivinar el pensamiento por lo menos el de uno de ellas, Marta, que pícaramente preguntó:
-Alguno de vosotros lo ha hecho alguna vez en un telecabina como éste?
-Laura se ruborizó un poco, pero no demasiado y Raquel se escandalizó pero solo era fachada, las tres se conocían bien y Enric se moría de ganas por conocerlas más a las tres, así que solo añadió ….
-No, señoritas, pero si quieren probar, la ocasión la pintan calva ….
-Sí, el de siempre, bueno, no tanto, solo lo estoy gastando un par de temporadas o tres, ya no me acuerdo, pero sí, lo preguntas para localizarme mejor, no? Pues sí, y anímate, que allí te esperamos. Estoy aguardando a que estas me piquen en el timbre y bajar, hago tiempo, nada más ….
-Muy bien, Marta, pues en eso quedamos. Si voy, yo te busco.
-Vale, espero que puedas ir, un beso, Enric …
En ese preciso instante el timbre del portero automático sonó y Marta tiró de la puerta, bajó las escaleras corriendo y subió en el coche de Laura, camino a las pistas.
Una vez allí, el primer paso obligado era la cafetería de Óscar, donde el café terminaría por despertar bien a las chicas, ¡menudo café, super cargado y no había azúcar que endulzara aquello! Pero sentaba de maravilla para espabilarse del todo.
Después, alquilar el equipo: las botas y los esquís, luego sacar el ticket para subir al telecabina o al telesilla, esa era la cuestión. Marta prefería el telecabina, pero Laura y Raquel el telesilla, así que tuvo que convencerlas y le costó un poco pero al final del trayecto se alegraron porque cuando el telecabina estaba a punto de cerrarse, subió Enric a él y después de saludar a las tres mujeres, algo sucedió en el ambiente de aquel habitáculo, tan pequeño, justo para cuatro personas, tres mujeres y un hombre que parecía adivinar el pensamiento por lo menos el de uno de ellas, Marta, que pícaramente preguntó:
-Alguno de vosotros lo ha hecho alguna vez en un telecabina como éste?
-Laura se ruborizó un poco, pero no demasiado y Raquel se escandalizó pero solo era fachada, las tres se conocían bien y Enric se moría de ganas por conocerlas más a las tres, así que solo añadió ….
-No, señoritas, pero si quieren probar, la ocasión la pintan calva ….
-Qué valiente, Enric, te atreverías con las tres? -preguntó Marta, muerta de risa …-
-Por supuesto que sí, os dejo ponerme a prueba ahora mismo, si lo deseáis …-afirmó Enric en un tono completamente empalagoso y poniendo su mano sobre el muslo de Marta, que era a quien tenía al lado ….-
Marta por su parte y como instigadora de aquel juego, le siguió la corriente, conocía a sus amigas y todo era cuestión de ponerlas un poco a tono y entonces ellas también se animarían, así que empezó a dialogar con el chico:
-Enric …. Enric …. cuidado con esa manita, que yo también tengo dos y como me quite los guantes y las pose sobre algo que yo me sé, te vas a quedar helado porque las tengo como dos cubitos de hielo, estos guantes no me las entra en calor …
-Pues hazte idea de que acaba de llegar a este telecabina una estufa y ponlas donde más te guste, Marta, es una orden … -afirmó Enric en tono desafiante y guasón …-
-Seguro que quieres que meta mis manitas por tu pantalón? ... Mira que las tengo heladas, y eso puede hacer pupa, ahí, con todo tan calentito ... Sí, chicas, no me digáis que no, que lo de montar en el tele cabina ha sido una super idea, mirad qué oportunidad de oro ... lástima que con estos monos que hay que llevar de abrigo no se puede hacer mucho más que manitas, deditos, o una mamadita y poco más....Yo no me lo pienso, voy a meterle mano ahora mismo, a ver qué encuentro y como está eso ….
Tal como advirtió en voz alta y sin pensarlo más, Marta bajó la cremallera del mono de Enric mientras éste seguía acariciando su muslo por encima de la ropa, hasta el final, encontrándose un boxer bastante abultado para deleite de las dos mujeres que lo contemplaban en los asientos de enfrente.
-Venga, chicas, animaos, que no tenemos mucho tiempo. Sería una gozada hacer cochinadas con las tres subiendo. Quiero a una agachadita comiéndomela, y a otra en pompa para comer algo yo y a ti lo que mas te apetezca, Marta, soy tuyo, me entrego … Me encanta sentir este frío, me pone los pelos de punta y los pezones pequeños y duros. No puedo más, deja que te abrace y te de mi calor, Marta, acércate …
Marta dejó aquel manjar a disposición de sus dos amigas y ella, poniéndose de rodillas en el asiento, empezó a acariciar el pelo de Enric mientras le comía la boquita y bajaba la cremallera de su propia indumentaria invitando a su fogoso amigo a meter la mano en ella para comprobar su humedad más escondida, algo que aquel hombre atendió enseguida, esperando a que las otras dos se terminaran de unir a la fiesta aunque primero humedeció aún más sus dedos en la boca de Marta, según le iba dando aliento …
-Ya sabes que mis dedos son tuyos, Marta, chúpamelos uno a uno y métemelos dentro de tus agujeros junto con los tuyos ...
-Por supuesto que sí, os dejo ponerme a prueba ahora mismo, si lo deseáis …-afirmó Enric en un tono completamente empalagoso y poniendo su mano sobre el muslo de Marta, que era a quien tenía al lado ….-
Marta por su parte y como instigadora de aquel juego, le siguió la corriente, conocía a sus amigas y todo era cuestión de ponerlas un poco a tono y entonces ellas también se animarían, así que empezó a dialogar con el chico:
-Enric …. Enric …. cuidado con esa manita, que yo también tengo dos y como me quite los guantes y las pose sobre algo que yo me sé, te vas a quedar helado porque las tengo como dos cubitos de hielo, estos guantes no me las entra en calor …
-Pues hazte idea de que acaba de llegar a este telecabina una estufa y ponlas donde más te guste, Marta, es una orden … -afirmó Enric en tono desafiante y guasón …-
-Seguro que quieres que meta mis manitas por tu pantalón? ... Mira que las tengo heladas, y eso puede hacer pupa, ahí, con todo tan calentito ... Sí, chicas, no me digáis que no, que lo de montar en el tele cabina ha sido una super idea, mirad qué oportunidad de oro ... lástima que con estos monos que hay que llevar de abrigo no se puede hacer mucho más que manitas, deditos, o una mamadita y poco más....Yo no me lo pienso, voy a meterle mano ahora mismo, a ver qué encuentro y como está eso ….
Tal como advirtió en voz alta y sin pensarlo más, Marta bajó la cremallera del mono de Enric mientras éste seguía acariciando su muslo por encima de la ropa, hasta el final, encontrándose un boxer bastante abultado para deleite de las dos mujeres que lo contemplaban en los asientos de enfrente.
-Venga, chicas, animaos, que no tenemos mucho tiempo. Sería una gozada hacer cochinadas con las tres subiendo. Quiero a una agachadita comiéndomela, y a otra en pompa para comer algo yo y a ti lo que mas te apetezca, Marta, soy tuyo, me entrego … Me encanta sentir este frío, me pone los pelos de punta y los pezones pequeños y duros. No puedo más, deja que te abrace y te de mi calor, Marta, acércate …
Marta dejó aquel manjar a disposición de sus dos amigas y ella, poniéndose de rodillas en el asiento, empezó a acariciar el pelo de Enric mientras le comía la boquita y bajaba la cremallera de su propia indumentaria invitando a su fogoso amigo a meter la mano en ella para comprobar su humedad más escondida, algo que aquel hombre atendió enseguida, esperando a que las otras dos se terminaran de unir a la fiesta aunque primero humedeció aún más sus dedos en la boca de Marta, según le iba dando aliento …
-Ya sabes que mis dedos son tuyos, Marta, chúpamelos uno a uno y métemelos dentro de tus agujeros junto con los tuyos ...
-¿Con los míos también?, Hey, que no tengo un saco ahí abajo, y venga ese abrazo, estará genial para combatir el poco frío que me queda en el cuerpo mientras me como tus dedos uno a uno y los meto donde y como me gusta mientras te beso, pero con lengua, notando tus manos mojadas por mi, una sobre mis pechos y otra, algo más abajo ... Ahora solo desearía que se estropease el tele cabina y servirte, somos tres, mejores manjares no vas a encontrar ni en sueños …
-Dame ese capricho mientras tus amigas se animan, seguro que uno tuyo y otro mío entra por ahí abajo, qué calentito está …. Como me gustaría embadurnarnos de flujos a las tres. Os querría yo ver en pompa frente a mi y tú en medio, Marta y mientras a las otras dos las acaricio a ti te penetraría bien esos agujeros con mi lengua bien babosa.
-Probemos, venga, chicas, si lo estáis deseando …
Laura y Raquel, con la cara aún desencajada, despertaron de su embobamiento ante el panorama planteado y por fin dejaron sus prejuicios a un lado. Total, el cristal del tele cabina estaba completamente lleno de vaho, no se veía nada y las ganas de unirse a la fiesta fue tan fuerte que en un par de segundos que tardaron en bajarse la cremallera de los buzos y sacar las mangas, fue lo que tardaron las tres en ofrecerse en pompa para Enric, tal como había pedido … A aquel hombre ya solo le quedaba acercar su cara y sus manos a aquellos cuencos de fruta fresca y derretirlos uno a uno.
Tal como había afirmado, mientras manualmente proporcionaba placer a los sexos de Laura y Raquel, embestía con su herramienta erecta el de Marta, que se retorcía de placer a tenor de los suspiros y gemidos que lanzaba …
-Ábrete bien con tus manos, Marta, le decía Enric, que tengo las mías ocupadas …
-Qué dura la tienes, nene -le decía Marta, con voz entre cortada-, como me gusta, sigue, sigue así, más, quiero más ritmo ….
-Dura dura, Marta, pero esto está a punto de escupir leche, alguien quiere? Raquel y Laura protestaron:
-No te corras aún, que nosotras también queremos mete saca ….
-Pues me siento, y que me posea la que quiera, echarlo a suertes … -dijo Enric, sentándose y masajeando su tranca para que no se enfriara-.
-Oye, oye, -exclamó Marta-, pero que conste que a mi me dejas a medias, tendré que terminarme solita …
-Oye, oye, -exclamó Marta-, pero que conste que a mi me dejas a medias, tendré que terminarme solita …
-Lo siento, nena, pero es que sois tres y yo solo uno, no tengo aguante para tanto …
-Para mi te llegará, dijo Laura sentándose sobre Enric y clavándose en aquello que parecía estar al límite …
-Pues a mi no me dejas así, lamentó Raquel, después de haberme puesto en marcha. Me acoplaré en tu boca, aunque tenga que subirme al asiento y ponerte mi sexo en la cara porque mira como estoy, le decía mientras se abría bien de piernas para que Enric contemplara su sexo húmedo y su clítoris en rojo fuego …
-Estás como yo, Raquel, ven, acércame tu sexo a esta boca mía sedienta, que quiero beber …Hazle sitio, Laura y deléitate con el culo hermoso de tu amiga …
-Para mi te llegará, dijo Laura sentándose sobre Enric y clavándose en aquello que parecía estar al límite …
-Pues a mi no me dejas así, lamentó Raquel, después de haberme puesto en marcha. Me acoplaré en tu boca, aunque tenga que subirme al asiento y ponerte mi sexo en la cara porque mira como estoy, le decía mientras se abría bien de piernas para que Enric contemplara su sexo húmedo y su clítoris en rojo fuego …
-Estás como yo, Raquel, ven, acércame tu sexo a esta boca mía sedienta, que quiero beber …Hazle sitio, Laura y deléitate con el culo hermoso de tu amiga …
-Bien, que se acerque, si quiere le meteré un dedo yo también por ese culito, será doble penetración …
-Qué morbosa eres, niña, y tú, Marta, por el lado izquierdo, ven, no sigas sola, que me sobra una mano, quieres que te haga yo un buen dedo? ...
-Qué morbosa eres, niña, y tú, Marta, por el lado izquierdo, ven, no sigas sola, que me sobra una mano, quieres que te haga yo un buen dedo? ...
-Sí, genial, me conformo con eso, voy, hacedme sitio, chicas, no aplastemos a nuestro caramelo con forma de pulpo y rabo de toro …
-Este caramelo mucho está aguantando, dijo Enric al borde del clímax, pero es por este olor tan rico, aquí huele a excitación, y eso me encanta …
-Este caramelo mucho está aguantando, dijo Enric al borde del clímax, pero es por este olor tan rico, aquí huele a excitación, y eso me encanta …
-A mi también, dijo Marta, sacando sus dedos de su sexo totalmente empapado en leche, me quiero correr, dame tu dedo, Enric …
Cada una en su lugar, con cuidado y concentración, Marta sirviéndose de los dedos de la mano izquierda de Enric, Laura clavándose una y otra vez en su herramienta y Raquel facilitándole la comida de almeja, llegaron al orgasmo justo a tiempo de ver como la leche de Enric lo regaba todo y quedaba exhausto ….
-Bueno, niñas, aquí solo queda tiempo de guardar y limpiar, alguien tiene clinex? .....
María Silvia Cano. Año 2010.
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