martes, 4 de mayo de 2010

Sesión fotográfica



Habíamos quedado en casa de Enrique para hacerme unas fotografías, mi book necesitaba una actualización. Aquel día estuve comprando ropa para aquella sesión de fotos, compré varios modelitos de ropa interior, algunos bikinis, un traje sastre negro, otro blanco y una mini vaquera que pensaba ponérmela con un bikini ... la verdad que gasté mucho dinero en ropita ...

Enrique era un amigo de mi novio, que aunque no se dedicaba a la fotografía, había hecho algún que otro curso de ello y tenía material bueno. Así que Rubén (mi novio) me puso en contacto con él. Le llamé y la verdad es que por teléfono tenía una voz muy sensual. Quedamos que pasaría a buscarme por casa, puesto que yo al no conocerle, no sabía donde quedaba la suya.

Se retrasó un poco, lo que hizo que yo me pusiera nerviosa ... escuché un claxon y salí a la calle llena de bolsas con toda la ropa que tenía preparada para aquella sesión. Cuando salí a la calle había un coche negro bastante grande con un chico muy atractivo, salió del coche y aún me pareció más atractivo cuando vi que era un chico alto, de complexión fuerte, morena y con unos labios que con sólo pensar en cómo besaría, mi cuerpo se estremecía de gusto. Me dio un beso en la mejilla y se presentó, me cogió las bolsas y poniéndoselas todas en una mano, me abrió la puerta del coche, con la otra.

Llegamos a su casa, una casa impresionante, estaba perdida por el monte, estaba rodeada de jardín, la puerta de entrada era de película. Entramos me acompañó al salón dónde haríamos las fotos, era una habitación toda pintada de blanco en la que había toda clase de telas, focos y pantallas de luz propia de un estudio fotográfico profesional. Él empezó a colocar carretes en sus cámaras y mientras lo hacía me dijo que me podía cambiar ... la verdad es que al principio me dio un poco de palo, pero una vez que me giré y vi que él estaba a lo suyo, empecé a quitarme ropa y a ponerme el primer modelito, pensé en ponerme un bikini pero me apetecía empezar con la falda vaquera, así que me puse la faldita y un bikini negro. Al ponerme el bikini noté que me había equivocado en la talla, había cogido unas cuantas tallas menos, igualmente no quedaba mal, sólo que el triangulillo de la parte de arriba sólo me tapaba el pezón, mi pecho estaba casi al descubierto. Me pregunto si ya estaba, y con un movimiento leve de cabeza le dije que sí. Me indicó donde me podía poner a posar y comencé por sentarme en una silla y a posar mientras él no paraba de darme indicaciones de cómo tenía que mirarle y como moverme. Mis movimientos eran rápidos y sensuales, él no paraba de acercarse y de sudar mientras cambiaba de cámara según se le iban gastando los carretes, aquella situación me ponía cada vez más cachonda y por como iba aumentando el tamaño de su bulto, él también estaba excitado.

Aparté la silla y me puse a caminar a gatas mirando hacia él, cuando en uno de mis movimientos, un pecho se me salió del estrechísimo bikini, él se acercó a mí y en lugar de decírmelo intentó ponérmelo bien, al acercarse noté como él temblaba y sudaba, así como también noté como mi coño se humedecía con solo oler su sudor. Cogió el bikini y rozando con sus dedos mis pezones, que estaban ya durísimos, lo intentó poner en su sitio. Yo estaba excitadísima y él cada vez se acercaba más a mí haciendo así que yo notara como su polla estaba ya durísima. Agarré su mano fuertemente y le incité a que apretara mis pechos con fuerza. Empezamos a besarnos como locos mientras me besaba yo empecé a bajarle los pantalones dejando así su enorme polla, que estaba durísima, al aire. Me cogió en brazos todo ello si dejar de besarme y de lamer mi cuello. Con cada lametazo que él me daba en el cuello, un calambre extraño nunca antes sentido, se apoderaba de todo mi cuerpo. Me soltó en el suelo para poder quitarme lo que quedaba de ropa, bajé la mini y desaté el bikini, todavía no había terminado de desatar el bikini cuando él me estaba cogiendo del pelo y me conducía hacia su polla. Empecé a lamerle suavemente, desde la punta hasta los huevos, cada vez estábamos excitados y así que él decidió apartarme de su polla. Yo estaba de rodillas y él de pie, se arrodilló él también, colocándose de frente a mí. Me puse a cuatros patas, incitándole a que penetrase por detrás. Me metió su polla y sentí como una oleada de placer me recorría cada centímetro de mi cuerpo. Empezamos a follar como perros en celo, mientras él con su mano acariciaba mi clítoris rápidamente al igual que me metía su polla en mi coño que estaba palpitando de placer. Sacó su polla de mí y sin parar de acariciar mi clítoris me penetró por el culo suavemente ... poco a poco empezó a follarme por atrás y a provocarme placer con su dedo. Al principio me dolía un poco pero luego se entremezclaba el dolor con el placer. Él gemía mientras cada vez me follaba más rápido, yo estaba excitadísima y un temblor me recorría todo el cuerpo anunciándome así que estaba a punto de estallar una oleada de placer cuando de pronto él me agarró fuertemente de las caderas y haciendo así que su penetración en mi culo fuese más profunda, sus movimientos eran rápidos y profundos y cada vez más rápidos y más y más y más y más hasta que noté como su polla se corría dentro de mí provocando así un fresquito y ligero escozor. Nos tumbamos y durante un largo rato estuvimos abrazados, recuperándonos de aquel desgaste de energía.

Gisele. Año 2003.

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