¿Por qué me dejas?
No logro entenderlo, no se trata de poco tiempo, me siento débil, creo que la distancia nos alejará, te olvidarás de mi existencia y dejarás en el olvido mi cuerpo.
Yo deseo hacerte mío, y tengo algo para tí …. antes de que el tiempo nos separe.
Acércate …… dame tus labios, quiero hacerlos míos, entregarme a ellos y sentir todo tu calor en forma de saliva.
Mezclar cada partícula de ella, para después deshacerme en tus brazos, y dejar en tu cuerpo una huella imborrable.
Mis manos se acercan a tu piel, te dan parte de mi calor, de mis sentidos, busco cada rincón de tu sexo.
Me apetece hacerlo mío, comerlo, saciarme, mientras me pides que pare.
No pienso hacerlo.
Haré estremecer hasta las pestañas de tus ojos.
Intentaré darte todo lo que antes te negaba, intentaré retenerte entre mis piernas mis brazos.
No quiero que te alejes, no quiero que me dejes.
La idea es insoportable.
Me tiendo ante tí, mostrándote mi cuerpo, deseándote y pasando cada parte de él, por tu pecho, por tu espalda …………….
Mis pezones emergen, salen de su escondite, dando forma exacta a mis pechos.
Mi boca, entra por tu pene, lo acaricia por toda su longitud, sin pausa, te enciendes y me agarras con fuerza para que mi lengua no se separe.
Tus manos se sitúan en mi cabeza, en mi nuca.
La arrastran y eso me excita.
Hace que mi lengua se agite con rapidez por tu glande rojizo.
No tarda en salir tu flujo ….
Y continuo gozando de tu sexo.
Mientras una de mis manos, te muestra como me masajeo, como me masturbo para tí, ante tus ojos.
Tu voz pide más, tus piernas tiemblan.
Tus ojos me miran, son intrusos en nuestro sexo.
Y dejo de acariciarte para que te controles.
Mientras yo te muestro como me excito.
Una de tus manos, se coloca en el nacimiento de tu pene, intentando frenar la salida de tu esencia que escapa por el pene, déjala escapar ….. te pido.
Espera y mira mientas me desnudo ….
Mírame. Mira mis tetas, mi vientre, mis manos, son tuyas.
Tú mandas, mi cuerpo obedece.
Mis dedos te acarician, al son que me pides.
Me deslizo por tu espalda, mientras mejes tu pene, lo agitas y otra vez asciende para ser saciado por mi cuerpo.
Me miras, tu mirada me llama.
Mi cuerpo se abre para tí.
Mi sexo gotea.
El tuyo crece, me pide que me acerque, para poder pasar la punta de tu glande por mi sexo ardiente.
Gotea, y hace que se deslice por mi vagina …. me gusta.
Tu piel arrasa con mi sexo, arrastra tu glande hacia arriba y abajo.
La deslizas y me gusta, siento las venas en mis labios vaginales.
Se contraen, en mi inicio del sexo y entras, me haces tuya ……
Mis manos se contraen, sintiéndote dentro de mi ser, de mi cuerpo.
Mis labios se aprietan, al calor y al placer de sentirme tuya, penetrada, y salto sobre tí como una fiera.
Gritando que no me dejes, quiero ser tuya cada noche, cada día, a cada momento.
En cada lugar.
Mis pechos, se alzan ante tus ojos y mis manos se sacian de tí.
Me agito como una centrifugadora saltando … galopando en tu pene.
Me siento tuya, tan tuya que las lágrimas escapan de mis ojos, sintiendo el placer que me estas dando.
Mi piel se eriza, mientras tus manos acarician mi espalda.
Llegamos al climax, tu orgasmo intenso me llena, el mío no se hace esperar.
Estalla y te quema, me lo gritas.
Tu voz me suena a gloria, a placer consumido y quiero más.
Me relajo mientras te abrazo, te beso todo el cuerpo y te atraigo hacia el mío.
Estallamos en silencios, sudores y caricias.
De mi voz, una sorpresa:
- Te echaré de menos.
Deseo. Año 2003.
No hay comentarios:
Publicar un comentario