Acaba de llamarme una amiga para salir esta noche.
No sé que hacer, lo cierto es que no me apetece demasiado.
Al final decido salir, si no me pasaría parte de la noche aquí, sentada, frente al ordenador intentando poner en orden mis ideas.
Salimos a cenar y luego, no sé.
Quizás estés tú ……………. Ya estamos soñando otra vez.
Me visto, nada complicado, mi minifalda y mis botas, si ya sé que son sexys, pero es que me gusta y me siento cómoda.
Sé que me miraran esperando a que haga algún gesto que deje mis partes íntimas al descubierto, no importa, me excita.
Me estás mirando, veo claramente como te atraigo, sé que me deseas.
No tardarás en acercarte con cualquier excusa.
Cada vez estás más cerca de mí, me gustas, hay algo en tí que me atrae, no sé ……………….. Siento como tu madurez me da seguridad.
Te acercas y me dices, ¿eres preciosa, quieres tomar algo?
Acepto, pues hay algo en tí que no puedo resistir, y decir que no.
Además, el ver como te excitabas mirándome, me ha hecho entrar en calor.
Tomamos una copa y después de hablar mucho decidimos salir a tomar un poco el fresco.
La sala esta llena, agobiante.
Subimos en tu coche, está aparcado y algo retirado de los demás, enciendes la música.
Y desenfrenamos el rito del apareamiento, allí en medio de un parking, sin importarnos que nos vieran, sin importarnos las incomodidades.
Ya no somos niños.
Sabemos que nos deseamos y lo aceptamos.
Unidos por el deseo, reclinamos los asientos, no tardo en bajarte la bragueta y dejar al descubierto tu pene, es enorme.
Lo empiezo a succionar, mientras tus dedos se introducen por mi sexo.
Cada vez estamos más excitados.
Abres la cremallera de mi pequeño vestido minifalda, dejando al descubierto mis pechos.
Me pides que te la roce con ellos.
Lo deseo y lo hago, mientras te miro.
Tus manos agarran mi culo.
Fuerte, pero me gusta, estoy excitada, y cada vez que tu pene asciende a la altura de mi boca, mi lengua juega con tu glande.
Estas sudando.
Mi culo al aire.
Me agarras y me tumbas en mi asiento.
Allí me apartas el tanga, abriéndote paso para introducirte dentro de mí.
Mis pies se apoyan en el techo del coche, dejando así más espacio para que puedas penetrarme, para sentirte, te deseo, deseo ser amada, deseo tener un orgasmo, te deseo a tí.
Llegas al placer, y me lo dices yo lo consigo al mismo tiempo, exhausto caes encima de mí, y te relajas, sudoroso, paso mi mano por tu frente y la beso.
Una experiencia apasionante. ¿Quieres repetir?, Llámame.
Deseo. Año 2003.
No sé que hacer, lo cierto es que no me apetece demasiado.
Al final decido salir, si no me pasaría parte de la noche aquí, sentada, frente al ordenador intentando poner en orden mis ideas.
Salimos a cenar y luego, no sé.
Quizás estés tú ……………. Ya estamos soñando otra vez.
Me visto, nada complicado, mi minifalda y mis botas, si ya sé que son sexys, pero es que me gusta y me siento cómoda.
Sé que me miraran esperando a que haga algún gesto que deje mis partes íntimas al descubierto, no importa, me excita.
Me estás mirando, veo claramente como te atraigo, sé que me deseas.
No tardarás en acercarte con cualquier excusa.
Cada vez estás más cerca de mí, me gustas, hay algo en tí que me atrae, no sé ……………….. Siento como tu madurez me da seguridad.
Te acercas y me dices, ¿eres preciosa, quieres tomar algo?
Acepto, pues hay algo en tí que no puedo resistir, y decir que no.
Además, el ver como te excitabas mirándome, me ha hecho entrar en calor.
Tomamos una copa y después de hablar mucho decidimos salir a tomar un poco el fresco.
La sala esta llena, agobiante.
Subimos en tu coche, está aparcado y algo retirado de los demás, enciendes la música.
Y desenfrenamos el rito del apareamiento, allí en medio de un parking, sin importarnos que nos vieran, sin importarnos las incomodidades.
Ya no somos niños.
Sabemos que nos deseamos y lo aceptamos.
Unidos por el deseo, reclinamos los asientos, no tardo en bajarte la bragueta y dejar al descubierto tu pene, es enorme.
Lo empiezo a succionar, mientras tus dedos se introducen por mi sexo.
Cada vez estamos más excitados.
Abres la cremallera de mi pequeño vestido minifalda, dejando al descubierto mis pechos.
Me pides que te la roce con ellos.
Lo deseo y lo hago, mientras te miro.
Tus manos agarran mi culo.
Fuerte, pero me gusta, estoy excitada, y cada vez que tu pene asciende a la altura de mi boca, mi lengua juega con tu glande.
Estas sudando.
Mi culo al aire.
Me agarras y me tumbas en mi asiento.
Allí me apartas el tanga, abriéndote paso para introducirte dentro de mí.
Mis pies se apoyan en el techo del coche, dejando así más espacio para que puedas penetrarme, para sentirte, te deseo, deseo ser amada, deseo tener un orgasmo, te deseo a tí.
Llegas al placer, y me lo dices yo lo consigo al mismo tiempo, exhausto caes encima de mí, y te relajas, sudoroso, paso mi mano por tu frente y la beso.
Una experiencia apasionante. ¿Quieres repetir?, Llámame.
Deseo. Año 2003.
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