martes, 4 de mayo de 2010

La piscina



Hacía calor ... era de esos días en los que no saldrías ni un minuto de la piscina. Aunque era temprano no sé por qué estaba despierta, seguramente el calor no me dejaba dormir ... me levanté y sin siquiera ir al baño, me dirigí a la piscina. Iba completamente desnuda, lo único que cubría mi cuerpo era el sudor ... al pisar el césped noté un escalofrío agradable que recorría cada milímetro de mi piel convirtiendo así todo ese calor en un frío placentero ... llegué al borde de la piscina y me tiré sin más. El agua estaba helada lo que hizo que mi cuerpo se estremeciese y sintiera una placentera sensación.

Salí del agua y me tumbé al borde. Mi cuerpo estaba frío y contrastaba la piedra que cubría todo el borde que estaba ya muy caliente por el Sol. El Sol acariciaba mi piel mientras yo también empezaba a acariciar mi coño que cada vez estaba más cachondo ... en mi piel se entremezclaban el frío producido por las oleadas de placer que me provocaban mis dedos dentro de mi vagina húmeda y los movimientos en círculo que propinaba en mis pechos ... mis pezones estaban ya como una piedra y mi coño húmedo como nunca ... de repente noté que alguien me acariciaba la espalda suavemente haciendo así el placer casi no cupiera en mí ... era mi chico. Su polla dura como una piedra me golpeaba la espalda con cada movimiento que él hacía. Mientras se acercaba a mi coño estaba más húmedo y sentía como su polla negra cada vez estaba más y más dura. Me agarró de la cintura y sin dejar que nuestros cuerpos se separaran y así los sudores se mezclaban al sentir cada uno el placer del otro ... me puse a cuatro patas cual gatita en celo mientras la polla negra de mi novio se metía lentamente por mi ano y su mano no dejaba de acariciar mi clítoris haciendo que no pudiera parar de gemir ... el placer que me provocaban sus dedos era mayor cada vez que sentía como su polla entraba dura como nunca por mi culito provocando que los escalofríos y las palpitaciones recorrieran y se apoderaran de mi cuerpo haciendo así que las oleadas de placer fuesen más placenteras que nunca ... mi coño cada vez estaba más húmedo y los dedos negros de mi chico resbalaban como si estuvieran impregnados de aceite. Sacó su polla y me giró haciendo así que los dos nos diéramos la cara, empezó a masturbarse mientras con su otra mano cogía mi mano y hacía que siguiera yo con su masturbación mientras él acariciaba sin parar mi clítoris y de vez en cuando sus dedos se detenían para perderse dentro de mí ... estábamos más cachondos que nunca ... mientras nuestras manos no paraban de moverse nuestras miradas se deseaban ... el placer estaba a punto de estallar dentro de mí y mi clítoris palpitaba ya de tal manera que mis gemidos eras ya imparables ... un escalofrío recorrió mi cuerpo dando paso así a un sudor frío seguido de una oleada de placer que desemboco en el mayor orgasmo jamás sentido ... me puse de rodillas y sin parar de meneársela a mi novio comencé a chuparle su miembro negro y grande ... cuando mis movimientos de mano estaban coordinados a la vez con los de mi lengua que recorrían toda su polla hasta llegar a sus genitales que estaban duros de placer contenido. Finalmente mientras mi lengua chupaba y succionaba su polla él se iba corriendo, yo sentía así como mi boca se llenaba de semen, no paré hasta que no quedó ni una gota dentro de él provocando así que mi chico cayera rendido ... los dos nos abrazamos y nos dejamos caer al agua haciendo así que nuestros cuerpos se refrescaran de tanto calor.

Gisele. Año 2003.

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