martes, 4 de mayo de 2010

Era una noche de verano



Era una noche de verano, Jean celebraba su cumpleaños con una cena en el jardín de su casa. La verdad es que no me apetecía nada ir, puesto que no conocía a nadie. Al final Jean me convenció, como siempre hace. Me pasó a recoger a eso de las 10, había estado todo el día tomando el Sol, mi piel aún tenía impregnado el olor a Sol ... llevaba un vestido negro que apenas tapaba el tanga minúsculo que llevaba puesto, de mi pecho tapaba los pezones y poco más. Llegamos a su casa que a pesar de ser una enorme casa, estaba repleta de gente guapa, morena y con olor a dinero ... las bandejas con canapés se entremezclaban con las de copas de champán francés y con las de rayas de coca ... todo era perfecto a excepción de que no conocía a nadie ... al final del inmenso jardín había una barra con camareros guapísimos que servían copas a diestro y siniestro. De repente y sin darme cuenta Jean desapareció y me vi sola en un sitio lleno de gente que no conocía. Solo tenía dos opciones, irme a casa o disfrutar de la noche, de la gente, de las copas y de esa cocaína que no hacía más que la gente se desinhibiera cada vez más. Empecé por ir a pedir un vodka, caminé hacia la barra, cada paso que daba notaba como las miradas estaban puestas en mis pechos y en mi minúsculo vestido que al caminar se hacía aún más minúsculo. Pedí mi copa y nunca antes se habían atrevido a mirarme a los ojos como lo hizo aquel camarero, me quedé tan atónita que al girarme volqué todo mi vodka encima de la blusa de esa rubia tan despampanante ... uffffff nunca me había sentido tan avergonzada, sin decirnos nada nos cogimos de la mano, nos miramos y corrimos hacia el servicio a limpiar la camisa blanca de aquella atractiva chica ... sólo nos mirábamos, y algo era raro, nuestras miradas eran diferentes, algo pasaba, algo notaba que nunca antes había notado, mis manos estaban calientes, las suyas en cambio estaban heladas, lo que provocaba una sensación rarísima. Sólo nos miramos antes de entrar en el servicio, fue una mirada de deseo y de lujuria mezclada con unas gotas de alcohol y unas cuantas rayas de coca. Ni siquiera habíamos cerrado la puerta cuando empezó a acariciarme con sus manos heladas, empezó abriendo mi vestido y dejando al descubierto mi pecho, mis pezones estaban ya durísimos y ella se encargaba de que estuvieran cada vez más con los pellizquitos que me daba, cuando de pronto dejó de tocarme los pechos y bajó hasta llegar a mi vagina que estaba más húmeda que nunca, noté como sus dedos aún helados acariciaban mi clítoris proporcionando así una oleada de placer mezclada con un escalofrío que recorría todo mi cuerpo. Mientras metía y sacaba sus dedos parándose de vez en cuando a dar pequeños golpecitos en mi clítoris, me chupaba los pezones de una manera sensual y dejándome así su saliva por todo ... cada vez estaba más cachonda. Sentía como mi vagina estaba húmeda como nunca y como mi clítoris palpitaba de una manera desmesurada. Empecé a quitarle a ella la camisa y a acariciar su pecho, sus pezones también estaban duros, bajé mis dedos que previamente había metido en su boca para humedecerlos ... empecé a acariciar su clítoris sin parar de chuparle los pezones ... ella también estaba muy cachonda a juzgar por la cara de gusto y los gemidos que cada vez eran más seguidos ... nos tumbamos en el suelo quedando así su boca en mi coño cachondo y mi boca en el suyo empecé a lamerle lentamente de arriba abajo parando de vez en cuando a mordisquear suavemente su clítoris, ella metía sus dedos en mi vagina mientras me lamía ... cada vez mas rápido, chupábamos y chupábamos mientras intentábamos gritar de placer las dos a la vez ... nunca había gozado tanto, mi cuerpo estaba más caliente que nunca, un sudor frío recorría cada milímetro de mi piel, mientras sus dedos y su lengua estaban más compenetrados que nunca provocando así que las palpitaciones que sentía en mi clítoris fuesen aumentando hasta tal punto que se desbordaban llegando así hasta mi ano ... ella seguía gimiendo mientras chupaba y movía sus dedos ... y yo notaba como un estallido de placer recorría toda mi vagina ... cada vez movía la lengua más rápido y más rápido y yo notaba como mi vagina se estremecía ... ella chupaba con la lengua fría mi clítoris que cada vez estaba más caliente ... las dos nos corrimos y no paramos de chuparnos la una a la otra hasta que el efecto del placer nos hizo avergonzarnos tanto que sin mirarnos corrimos cada una a un lavabo a lavarnos y a intentar borrar las huellas de lujuria y placer que quedaría impregnadas en nuestra piel durante algún tiempo ...

Gisele. Año 2003.

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