jueves, 13 de mayo de 2010

El ascensor



Son las 8 de la mañana, acabo de tomar mi café matutino, pero eso no me deja tranquila, el trabajo me aburre, a no ser por el nuevo, que está de un bueno que no te cuento, sólo que no nos conocemos, de vez en cuando se nos cruzan las miradas, pero si él supiera que anoche, mientras miraba la película porno, me masturbé pensando en él…….UF!

Ese es mi secreto.

Odio subir las escaleras, mi puesto de trabajo esta en el piso 7º, llamo al ascensor.

Espero y aparece el, a mi lado, uffffffffffffffff, que calor.

- Buenos días.

- Hola, ¿creo que vamos al mismo piso, no?

- Sí, tu eres Patricia, creo, ¿Qué tal? Yo soy Pablo.

- Es un placer conocerte.

- Mira ya está aquí, entra tu primero.

- Gracias.

Le doy al botón que marca el 7, y éste empieza a ascender, estamos los dos solos, no sé que decir.

- Patricia, perdona, pero, es que, se te ha desabrochado un botón de la blusa.

- Es cierto, gracias (lo abrocho).

- No, espera, ya lo abrocharás arriba, me gustan tus pechos.

- ¿Qué te gusta mirarlos?, ¿Quieres tocarlos?

- UFFFFFFFFFFF, me encantaría.

Introduce su mano entre mi blusa y mi sujetador, me gusta ese roce, y deseo que el ascensor no pare, cada vez su cuerpo está más cerca del mío y noto que está excitado, me gusta, estoy muy caliente, y no me importa que algún inoportuno abra la puerta, casi no recuerdo estar en un ascensor.

Pablo de da al botón de Stop, el ascensor queda bloqueado entre dos pisos.

Se acerca a mí, se marca su pene, es evidente quiere follarme, le abro la bragueta, y se acerca rozándome con su miembro.

Quiero que me penetre y se lo digo, pero antes me besa, me introduce su lengua hasta muy dentro de mi garganta, imagino que es su polla y se la chupo, y succiono.

Mientras, Pablo con una mano, se ha hecho hueco apartando la tira de mi tanga y ya tiene sus dedos introducidos en mi conejo, me gusta, quiero que me meta todo su sexo dentro para sentirlo.

Deseo placer …….., llegar a tener un orgasmo en el ascensor.

Mis manos pajean su polla, estamos apunto de estallar y me la introduce, sin esfuerzo, me noto tan húmeda que tendré que quitarme las bragas.

Puedo verme reflejada en el espejo, estoy muy caliente sintiéndolo dentro de mí, veo los movimientos, los sudores y ese aroma a sexo que me atrae.

Mi espalda contra la pared del ascensor y Pablo agitándose para que su polla entre y salga de mí. Para darme placer.

Llegamos al orgasmo, los dos, en un ascensor, sin nadie y muchos esperando.

Después de abrocharnos la ropa, vimos el charco del suelo, nos besamos y bueno.

Puso en marcha el ascensor y salimos con cara de susto, como si se hubiera estropeado, es un secreto.

Ni contar que fue un orgasmo de los mejores.

Cuando estoy muy caliente, lo llamo y Pablo aparece por la puerta.

Deseo. Año 2003.

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