
Eran las 6.30 de la mañana, llegué al portal de casa, no me puedo explicar como llegué a casa después de haber estado toda la noche bebiendo de la manera en la que había bebido.
Aquella noche, para olvidar la semana de trabajo que había tenido, decidí salir con 2 amigas ... toda la noche la pasamos bebiendo y riendo. Llegué al portal de casa y sin saber como, abrí la puerta, entré en el portal y sentí un frío por todo mi cuerpo que hizo que mi cuerpo se estremeciese y se cubriera de un sudor excitante provocado por la mezcla de ambas sensaciones, la de calor por el cuelgue que llevaba y la de frío por la soledad de aquel portal ... llamé al ascensor ... tardó más que de costumbre. Mientras yo estaba como en una nube, mi cuerpo se contorneaba como si la música se hubiese venido conmigo ... la sensación de frío cada vez se hacía más placentera y mis pezones estaban cada vez más erectos ... aunque no estaba del todo serena, si recuerdo que empezaba a estar excitada ...
Por fin llega el ascensor, yo sólo tenía ganas de llegar a casa para darme una ducha y saciar las ganas de follar que tenía ... entré en el ascensor y apreté él número 8 ...
Mientras subía yo miraba atenta al monitor pequeño que iba indicando en que piso nos encontrábamos, todo iba bien hasta que de repente noté como un vértigo, que en principio pensé que se trataba de la mezcla de alcohol y excitación pero muy pronto me di cuenta que el ascensor se había parado ... comencé a sudar, mi corazón latía rápido y la sensación de nerviosismo se entremezclaba con la excitación y el estado de embriaguez que tenía en aquel momento. No reaccionaba, hasta que de golpe me puse a dar golpes en la puerta y a gritar como una loca ... oí la voz de una vecina que me decía que había llamado a los bomberos y eso me tranquilizó bastante. Me senté en el suelo, estaba frío y eso hizo que mi cuerpo cada vez estuviese mejor.
Tenía los pezones cada vez más erectos y mi coño empezaba a estar húmedo sólo de pensar en montármelo con alguien en aquel mismo momento ... pensaba que en cuanto lograra salir de aquel ascensor, correría a casa para poder darme una ducha de placer ... Empecé a pensar en el vibrador que días antes Luis me había regalado ... y lo bien que lo habíamos pasado los dos con él ... mi coño estaba ya muy húmedo y mis pechos deseando que alguien los acariciase y los lamiese con dulzura, y como en ese momento no había nadie, pues comencé yo, metí mis manos por debajo de la blusa y comencé a acariciar suavemente mis pechos, pasando antes mis manos por la boca para lamer mis dedos y así hacer más fácil las caricias ... mi coño estaba a punto de estallar así que decidí también acariciar un poco mi coño mientras no paraba de acariciar mis pezones erectos, cuando metí mis dedos en él, noté un calor que recorría cada milímetro de piel haciendo así que todo mi cuerpo se inundase de oleadas de placer ... mis dedos no paraban de moverse haciendo así que mi coño estuviese cada vez más húmedo mientras mis caderas no paraban de contonearse haciendo que el ritmo fuese al compás del movimiento de mis dedos y que las oleadas de placer ya eran mucho mas seguidas ...
Mientras yo estaba tumbada ... moviéndome como una gata en celo mientras mis dedos no paraban de producirme placer ... cada vez me movía más y más rápido mientras mis dedos casi adormecidos no paraban de entrar y salir de mi coño excitado, de repente noté como me corría de placer y mi cuerpo se inundaba de lujuria contenida haciendo que con cada movimiento de dedos que hacía, mi cuerpo se estremecía como si alguien azotase mi cuerpo con un látigo ... fue el orgasmo más intenso que nunca había alcanzado ... y aunque me quedé bastante satisfecha ... no paré de pensar en lo bien que lo pasaría en la ducha con la pollita de plástico que Luis me acababa de regalar.
Gisele. Año 2003.
Aquella noche, para olvidar la semana de trabajo que había tenido, decidí salir con 2 amigas ... toda la noche la pasamos bebiendo y riendo. Llegué al portal de casa y sin saber como, abrí la puerta, entré en el portal y sentí un frío por todo mi cuerpo que hizo que mi cuerpo se estremeciese y se cubriera de un sudor excitante provocado por la mezcla de ambas sensaciones, la de calor por el cuelgue que llevaba y la de frío por la soledad de aquel portal ... llamé al ascensor ... tardó más que de costumbre. Mientras yo estaba como en una nube, mi cuerpo se contorneaba como si la música se hubiese venido conmigo ... la sensación de frío cada vez se hacía más placentera y mis pezones estaban cada vez más erectos ... aunque no estaba del todo serena, si recuerdo que empezaba a estar excitada ...
Por fin llega el ascensor, yo sólo tenía ganas de llegar a casa para darme una ducha y saciar las ganas de follar que tenía ... entré en el ascensor y apreté él número 8 ...
Mientras subía yo miraba atenta al monitor pequeño que iba indicando en que piso nos encontrábamos, todo iba bien hasta que de repente noté como un vértigo, que en principio pensé que se trataba de la mezcla de alcohol y excitación pero muy pronto me di cuenta que el ascensor se había parado ... comencé a sudar, mi corazón latía rápido y la sensación de nerviosismo se entremezclaba con la excitación y el estado de embriaguez que tenía en aquel momento. No reaccionaba, hasta que de golpe me puse a dar golpes en la puerta y a gritar como una loca ... oí la voz de una vecina que me decía que había llamado a los bomberos y eso me tranquilizó bastante. Me senté en el suelo, estaba frío y eso hizo que mi cuerpo cada vez estuviese mejor.
Tenía los pezones cada vez más erectos y mi coño empezaba a estar húmedo sólo de pensar en montármelo con alguien en aquel mismo momento ... pensaba que en cuanto lograra salir de aquel ascensor, correría a casa para poder darme una ducha de placer ... Empecé a pensar en el vibrador que días antes Luis me había regalado ... y lo bien que lo habíamos pasado los dos con él ... mi coño estaba ya muy húmedo y mis pechos deseando que alguien los acariciase y los lamiese con dulzura, y como en ese momento no había nadie, pues comencé yo, metí mis manos por debajo de la blusa y comencé a acariciar suavemente mis pechos, pasando antes mis manos por la boca para lamer mis dedos y así hacer más fácil las caricias ... mi coño estaba a punto de estallar así que decidí también acariciar un poco mi coño mientras no paraba de acariciar mis pezones erectos, cuando metí mis dedos en él, noté un calor que recorría cada milímetro de piel haciendo así que todo mi cuerpo se inundase de oleadas de placer ... mis dedos no paraban de moverse haciendo así que mi coño estuviese cada vez más húmedo mientras mis caderas no paraban de contonearse haciendo que el ritmo fuese al compás del movimiento de mis dedos y que las oleadas de placer ya eran mucho mas seguidas ...
Mientras yo estaba tumbada ... moviéndome como una gata en celo mientras mis dedos no paraban de producirme placer ... cada vez me movía más y más rápido mientras mis dedos casi adormecidos no paraban de entrar y salir de mi coño excitado, de repente noté como me corría de placer y mi cuerpo se inundaba de lujuria contenida haciendo que con cada movimiento de dedos que hacía, mi cuerpo se estremecía como si alguien azotase mi cuerpo con un látigo ... fue el orgasmo más intenso que nunca había alcanzado ... y aunque me quedé bastante satisfecha ... no paré de pensar en lo bien que lo pasaría en la ducha con la pollita de plástico que Luis me acababa de regalar.
Gisele. Año 2003.
No hay comentarios:
Publicar un comentario