martes, 18 de mayo de 2010

Dos cuerpos y un destino



Hacía mucho tiempo, que planeábamos esa salida, no nos dejaban salir solos.

Pero, tras luchar e insistir, nuestro sueño se hizo realidad.

Esperábamos con impaciencia que llegara el viernes para salir de camino.

La playa, era nuestro destino.

Todo resuelto, hotel reservado, y tú y yo solos …………………………..

Dos noches, enteras para tí y para mí.

Conducías el coche con precaución, mi mente estaba excitada, habíamos soñado tantas veces el estar solos en una cama, que mi cuerpo temblaba de emoción, en las miradas una complicidad, estallaba, sabíamos que por fin estaríamos el uno para el otro, sin relojes, sin miedos.

Dos cuerpos y un destino, que nos habíamos marcado como meta.

Mientras, tus manos estaban en el volante, una de las mías, se sitúa en tu pierna, casi no hablábamos, solo pensábamos en llegar.

Cada semáforo, nos fundía en un beso, y nos llenaba de caricias, nuestras manos jugaban a tocarse mientras esperábamos el cambio de color.

Me sentía muy excitado ……………….

Mi mano, ascendía por tu pierna, mientas podía ver como te gustaba el tacto.

Las tuyas, en el volante y en la palanca de cambio.

Me gustaba verte así, serena conduciendo, y mi mano mientras bailaba por tu piel.

Me mirabas, con deseo el mismo que emanaba por cada poro de mi piel.

Mientras mis labios besaban tu cuello.

Tu conducías ……………………………………………..

Llegamos al destino, aparcamos fácilmente.

No era aún plena temporada, eso no nos importaba solo queríamos estar solos, disfrutar de nuestro amor sin miedos, sin prisas.

Entramos en el edificio agarrados de las manos, con dos bolsas de viaje.

- Hola buenas tardes.

Sonó una voz ronca desde alguna parte del mostrador.

- Hola, tenemos una reserva.

- ¿Me da el nombre por favor?

- Álex Fernández.

- Sí, aquí está, tienen la habitación Nº 27. Es preciosa y con unas magníficas vistas al mar, si son tan amables el botones les acompañará hasta ella.

- Gracias.

- Espero que su estancia en el hotel sea muy agradable.

Aún no sé de dónde salió el botones, el caso es que llamó al ascensor y nos indico subir en él.

Una vez dentro tu cuerpo se colocó delante del mío, cada vez lo sentía más cerca apretándome, con fuego.

Me excitabas, lo sabías y te gustaba la situación.

El botones, nos miraba incrédulo por los besos que me diste.

Llegamos al piso, nos abrió la puerta, mostrándonos la situación de las luces, y se paró al salir en la puerta.

No nos dimos cuenta por que al entrar te echaste en mis brazos con un profundo beso, tu lengua recorría mi boca, y mis labios mordisqueaban los tuyos.

El botones carraspeó unas dos o tres veces.

- Perdón, toma y gracias, cierra la puerta al salir.

No le dí tiempo a abrir la boca, salió y por fin el sonido de la puerta al cerrarse.

Recuerdo tu mirada.

Mis manos te tumbaron en la cama, mis labios jugaron a rozar tu cuerpo, tu nuca, tus orejas, descendían a medida que aumentaba la excitación.

Una de mis manos dejó asomar un pecho, me gustó ver como el pezón crecía y endurecía, me gustó lamerlo, y sentirlo mi boca quería mamar de tu pecho y lo hice ……………………

Tu respiración acelerada, me animaba continuar, mi mano bajó hasta tu falda, para abrirse camino entre ella, mis dedos caminaban entre tus medias y tu piel.

La yema de mis dedos se abrían camino entre tu sexo, apartando tus bragas y acariciándolo entre las medias, el contacto era electrizante …………………

Jadeabas mientras me roerías el cuello con tu lengua y tus dedos oprimían el pecho que estaba al aire.

Mis dedos abrían tu sexo, sentía tu olor, tu aroma, tu excitación.

Tus piernas se abrieron para mí.

Ya no teníamos prisa, ni miedo. Teníamos dos noches para nosotros.

Mis manos te quitaron la ropa, poco a poco. Mientras te succionaba el pecho, mi lengua recorría tu pezón y tú, te mostrabas ante mí, como una flor abierta.

Sentía mi excitación.

Tu flujo humedecía la yema de mis dedos.

Mi sexo deseaba penetrarte, mis manos apretarte con fuerza.

Por lo que no dudé, y te penetré.

Los movimientos agitados hicieron que el cuerpo sudara, la esencia del sexo estaba en nuestro cuerpo, estallando, dando placer en cada respiración y con cada grito.

No tardamos en llegar al placer, sentidos que no se confunden, pero que son imposibles de controlar.

Mi sexo en el interior del tuyo, tu cuerpo sudoroso temblando ……………….

Mi pene erecto que estalla ……………………………………

Y tus gemidos que me apasionan ………………………………

Ese fue sólo en estreno de la habitación.

A cada momento mi pene te deseaba, y tu sexo me lo pedía.

Descubrimos el arte de amar, en cada posición, en cada fase.

Y por fin, fuimos, dos cuerpos y un destino ……………… nuestro destino.

Deseo. Año 2003.

No hay comentarios:

Entradas más populares del blog