martes, 18 de mayo de 2010

Despertar al sexo



Estaba a punto de desencadenarse una gran tormenta.

Los relámpagos lo indicaban.

Estaban en una vieja carretera sin tráfico.

Pero reanudaron el camino de regreso a casa.

Peter, notaba como Carol, le apretaba cada vez con más fuerza la mano que tenía sobre la palanca de marchas, sentía como ésta temblaba.

Y el cielo inició su descarga, sin darles tiempo a llegar a casa.

Aún quedaban unos kilómetros.

Peter, optó por parar, ya que la lluvia tan intensa le quitaba la visibilidad, los cristales del coches estaban empañados.

Como pudo, se apartó de la carretera, y puso el freno de mano.

La noche aparte de húmeda, era muy fría.

Carol, se aproximó al cuerpo varonil que estaba a su lado.

Mientras que con una de sus manos jugueteaba con la palanca de marchas, haciendo que ésta subiera y bajara por ella.

Peter miraba, la lluvia parecía no cesar.

Tenían frío y la calefacción no funcionaba, la solución era acercarse un cuerpo contra el otro.

Carol, inclinó su cabeza sobre el hombro de él, mientras hablaban.

Peter, acariciaba el brazo de ella, con la intención de darle calor.

Pero pronto esas caricias pasaron a mayores, sin darse cuenta ni tiempo como para pararlas.

Las manos de Peter, penetraron por la camisa blanca de Carol, descendían por su cuello, de forma electrizante, hasta encontrar unos pechos, duros como piedras, dulces como la miel.

Poco a poco, desabrochó los botones que tapaban aquellas maravillas, sintiendo una estación incomparable, los labios de Carol, parecían anís.

Peter los mordisqueaba con dulzura y pasión.

Mientras sus dedos apretaban unos pezones erectos, firmes, tiernos.

Ella, miraba asombrada el despertar de su cuerpo adolescente.

Sensaciones que no conocía, estallaban en su cuero de 18 años.

Sólo regresaban de una fiesta …………………….. eso no tenía por que estar pasando.

Peter la tranquilizaba con sus besos, con sus palabras, con su mirada.

Carol, se sentía extraña, pero no podía parar de respirar agitadamente, mientras las manos masculinas recorrían su cuerpo, deteniéndose en los nacimientos del placer.

Sin darse apenas cuenta, una de sus manos estaba justo en la entre pierna de Peter, le gustó la sensación de tener entre sus manos algo tan extraño pero grande y caliente.

- ¿Qué se supone que tengo que hacer Peter?

- Carol, lo que tu quieras …………………..

- Imagino,¿pero hay algo que desees y que yo te pueda dar?

- Sácala, abre mi pantalón y sácala.

- Muy bien, me gusta el tacto.

- Pues el sabor es mucho mejor.

- ¿Quieres decir que ésto se come?

- No, quiero decir que se chupa.

- ¿Estás seguro?

- Sí, y verás como te gusta, puedes intentarlo …………..

- Sí la verdad es que me gusta el olor.

Carol, bajó su cabeza hasta perderse entre las piernas de Peter.

Éste notaba como los dedos se le humedecían al acariciar el sexo de ella.

- Carol, creo que estás excitada.

- Sí, siento que el calor me quema, me gusta, y no puedo dejar de mover mi cintura.

- Lo haces muy bien, déjame que mire cómo te la metes en la boca.

Carol, le miro a los ojos mientras el pene de él, entraba y salía por esa boca inexperta, la sensación era de mucho placer, ya que era novata y la idea de saber que era el primero, hacía que aumentará la excitación.

La yema de los dedos, estaba mojada por el flujo de ella, y Peter, los pasó por la nariz de Carol, con la intención de excitarla más, y sin dejar de mirarla se los introdujo en la boca, uno a uno.

Mientras, ella continuaba con el sexo de él …………….. en su garganta.

- Ummmmmmmmm ….. Peter, me gusta el líquido que sale.

- Cómetelo, es bueno.

Los dedos de Peter, estaban otra vez en el sexo de ella, entraban y salían con facilidad.

Mientras en su boca un pezón escapaba y tenía que buscar para mordisquearlo.

Ya no sentían frío.

De pronto, Carol, entró en un estado irreversible, el cuerpo temblaba, las manos le ardían y su lengua succionaba con más fuerza que antes el miembro de Peter.

Agitada, con la boca llena, jadeaba, gemía, se retorcía, los espasmos eran evidentes.

Meter, sintió como se mojaban aún más sus dedos.

Y supo que Carol, se estaba corriendo, eso lo excitó hasta el punto de llegar a su orgasmo.

Su glande recibía los lametazos con convulsiones de la lengua de ella, el pene lo notaba tan adentro, que sabía que parte de él estaba alojado en la garganta.

- Carol, ¿estás preparada?

- Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

- Es que me lo voy a hacer.

- Ah …….. Ah …. sí …………… háztelo.

La sustancia blanca salió disparada del pene.

La boca de Carol, estaba llena de ella.

Peter, podía ver como salía por sus labios alguna gota.

Mientras el cuerpo de ella continuaba sus movimientos, y su lengua atrapaba todo lo que quería escapar.

Después, cesaron los estallidos de placer, poco a poco.

Carol, continuaba succionando aquel miembro saciado.

- Peter, ¿ésto es sexo?

- Creo que sí.

- He notado como algo me ardía en mi interior, me gustaba y me quemaba, no podía dejar que continuaras, y tampoco podía frenarte.

- Creo que has tenido tu primer orgasmo.

- Me ha gustado ¿sientes lo mismo cuando te penetran?

- Supongo que sientes placer, parecido.

Había dejado de llover, el tiempo hacía una tregua, cómplice del sexo de la noche.

- Es hora de salir de aquí, por qué pronto empezará otra vez.

- Es cierto, Peter, ¿mañana me harás el amor?

- Eso espero Carol, eso espero.

El coche arrancó, y en silencio llegaron a las puertas de la casa de Carol.

Entró pensando que sus padres sabrían lo que acababa de hacer, temerosa de ser descubierta.

Respiró hondo e intentó ser lo más natural posible.

Nada, ningún comentario, ni miradas extrañas.

Sólo preguntas sobre la lluvia.

Carol, respiró profundamente, y con una sonrisa en sus labios, se dirigió hacia su habitación con una sola idea.

Estaba dispuesta a saber si sus dedos podían darle el mismo placer, que minutos antes lo hacían los dedos de Peter …………………………………..

Deseo. Año 2003.

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