jueves, 13 de mayo de 2010

Cuando duermes



Pensaba que estaba dormida, pero no era así, el sofoco de la noche, el calor obvio del mes de agosto, no me dejaba conciliar el sueño ... Y tú a mi lado tendido, con los ojos cerrados y tu respiración profunda ......

En ese momento deseé poseerte, sentirte, me excitaba verte así, desnudo, boca abajo.

Sólo pensaba en hacerte mío, sentirte, en poseerte con locura ...

Eso me invadía el pensamiento y hacía arder mis entrañas, es cierto, tus partes más intimas queman.

Lo sentí, sentí el deseo, que se apoderaba de mí ..... Ummmmm. Pero no quería solo amarte, quería darte todo el placer que fuera capaz de dar.

Supe controlar mi calor interior, pararme y pensar en qué hacer para darte todo el placer que emanaba mi desnudo cuerpo.

Pensé, mirándome en el espejo, desnuda, sudorienta.

Me acerqué a la cocina y no dudé en llenar un vaso de agua añadiéndole unos cubitos de hielo, para refrescarla aún más.

Recordé que en el baño tenía guardado mi aceite de almendras dulces. Encendí dos velas, por que sabía que antes o después, despertarías y quería que todo fuera perfecto, sobre la luz de la mesita, coloqué un paño de color azulado para recrear la situación, cada vez me sentía más excitada, sólo con imaginarme la escena me sentía húmeda.

Pero me faltaba algo, pensé, contemplando tu cuerpo desnudo .... Excitada, muy excitada, por lo que opté en asomar con esencia de Romero, la estancia, cómplice se nuestro sexo secreto.

Mé acerqué a tí, impregnando mis manos en el aceite resbaladizo, (sólo el tacto me excitaba cada vez más) inicie así un masaje por los dedos de tus pies, recreándome en ellos y ascendiendo por poco a poco por tus piernas, pantorrillas muslos, glúteos, en donde decidí pararme y deleitarme, con el tacto de el cuerpo.

Las manos me ardían ...... No podía parar, disfrutaba acariciándote, sintiendo tus genitales y notando la aceleración de tu respiración.

Decidí embadurnar todo mi cuerpo con esa sustancia que tan caliente me ponía y aposentarme encima de tus glúteos, tu culo, redondo fuerte, me gusta sentir la sensación de tu piel entre mis muslos sudorosos.

Y me tumbé sobre tí, dejando que fuera mi cuerpo el que masajeara el tuyo, mis pechos contra tu espalda .... deslizándose, arriba y abajo, sé que notas mis pezones.

Te pedí que no abrieras los ojos, sólo que me desearas y que me lo pidieras, quería, necesitaba oírlo .......

Ummmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm.

Creo que llegamos al placer máximo sólo con el roce, te mordisqueé el nacimiento de la nuca, mientras mis manos sujetaban las tuyas ....... Me pedías más, pedías que me dejara penetrar.

Me levanté y te ofrecí el agua fresca de mi boca, te pedí que te dieras la vuelta para lamerte con mi lengua fría por los cubitos ya deshechos.

Me excitaba la forma en que me mirabas mientras me pedías que bajara más abajo.

Cariño: no aguanto más ..............

Pero, mandaba yo ....

Paré, ... Y jugueteé con mi lengua alrededor de tus muslos sin tocar otra zona, sólo quería que me desearas como nunca.

Para, para ........

Yo, deseaba tanto hacerte feliz, que decidí sentarte en la cama con los pies colgando para colocarme sobre tí.

Una vez penetrada yo salía y hacía que tu pene jugara entrando y saliendo de mi cuerpo.

Te pedí ponerte en pie, y así frente al espejo, no dejamos de agitarnos, te excitaba ser tu imagen reflejada en él.

Sé que tocamos el cielo los dos a una misma vez, por que caímos sobre la cama, sudorosos, felices, abrazados.

No quise que salieras de mí hasta mucho después.

Quería tenerte dentro, sentirte en mí .........

En la habitación se respiraba el olor a sexo, mezclado con el Romero, Ummmmmmmmmmmmmmmmmm.

Me acabo de dar cuenta, que te deseo, creo que esta noche prepararé una cena especial.

Deseo. Año 2003.

No hay comentarios:

Entradas más populares del blog