
Este relato está basado en una historia muy real.
Remonto unos años atrás, cuando estaba en la residencia de ancianos de aquí, la ciudad donde vivo.
Entre todos ellos, para mí siempre destaco mucho una persona, pasaba muy desapercibida, pero la mirada de sus ojos, siempre lejana, la forma de intentar esconderse, algo en ella me llamaba más la atención, que los demás.
Poco a poco, hice de mis minutos de descanso un verdadero ritual para escaparme a hablar con ella.
La llamaremos, Cris ……….
Poseía la sabiduría de hablar pausadamente, muy clara y serena.
Poco a poco, me adentré en su vida, haciéndome parte de ella, de cada relato, de cada pensamiento, parte de sus palabras.
Vino como emigrante, buscando paz y descanso.
La belleza de Cris, aun a pesar de su edad era increíble.
Manos bien cuidadas, la piel tersa, fina.
Eso hacía que me confundiera y no entendiera el por qué de esa mirada ausente, apagada.
Cris, fue prostituta de lujo …….. Su vida pasó ante sus ojos, entregándose, vendiendo su cuerpo, de forma cara, pero vendiéndolo.
Vivió sin apuros económicos.
Yo, soñaba con cada historia narrada de su boca.
La forma de hacer el amor, de entregarse, de dar su cuerpo.
De hacer las delicias, de más de mil hombres.
Mientras mis manos, aseaban sus pechos, imaginaba las manos de ellos acariciándolos, descendiendo con cada palabra que ella me contaba.
Su piel hecha para el sexo, su boca para saciar el sexo del hombre, mi mente estallaba, con imaginaciones y he de reconocer, que en más de una ocasión, sus relatos encendían mi fuego y tenía que esconderme para apagarlos a solas.
Imaginaba su hermosura, devorada por la mirada de los hombres, las posturas al hacer el amor …….
Mi mente destacaba las posturas de su cuerpo para dar placer, sus manos, sus uñas largas y bien cuidadas ……. rasgando la piel de la espalda de algún hombre que la poseía.
Su boca …… succionando, el más puro de los manjares, el más noble, entrando y saliendo del sexo.
Humedeciendo el cuerpo con la saliva, para hacer despertar en él, los placeres más ocultos.
Me la imaginaba, tal y como ella me contaba, entregándose, dando lo más íntimo en cada acto.
Las manos rozando los testículos, la lengua succionándolos, los pechos exprimiendo el sexo masculino ………………..
Sus piernas, abriéndose en cada movimiento para dar y entregarse, para ser penetrada, para deleitar con su sexo.
Me la imaginaba sudorosa, con esa mirada y comprendía como la podían desear.
Su sexo ardía ante mis manos, cada vez que lo rozaba.
Mis ojos deseaban verlo, ver como era el sexo de una mujer así.
Imaginar …… como hacía para que se contrajera, y agitarlo, dando el placer.
Una vez más, soñaba y me excitaba con mis pensamientos.
Me sentía la protagonista, de cada historia de sexo.
Era mi cuerpo el que amaba, mis manos acariciando un sexo tras otro.
Mis piernas, temblaban al imaginarme ser penetrada, al tener mi boca llena con un sexo grande y caliente, goteando en ella.
Me humedecía, mientras continuaba sintiéndome acariciada, llena de sexo, hasta que el pensamiento hacía que mi cuerpo, estallara, sólo con escucharla.
Ella sabía que sentía placer con cada palabra, y no callaba, es más, aceleraba la situación hasta estar segura de que mi sexo …….. escurría mi placer.
Siempre me corría con sus palabras, imaginándome llena de sexo y eso hacía que deseara llegar a casa y entregarme a mi marido.
Cris ……. me contó, que una vez, sólo una, se enamoró.
Pero, era un amor imposible.
El sexo con él, fue dulce, lleno de pasión, de flujos por la piel, lleno de sexo y líquidos mezclándose, las caricias, en cada molécula de su piel … la quemaban y desencadenaban llenando su cuerpo en sudores y pasiones.
Descendiendo por el cuerpo de él, hasta adentrarse en su más calido lugar, haciendo que su boca se llenara de su sexo y comiendo de él ……………….
Dos cuerpos retorciéndose de placer, llenos de sexo y de deseo, entregándose enteros en el juego del erotismo, por amor ………..
Cris, al no poder tener a esa persona, al no poder retenerla.
Se operó el clítoris, decidió dar placer pero no sentirlo.
Al llegar a ese punto de la historia, mi corazón se encogió.
Una bonita forma de amar y renunciar.
Deseo. Año 2003.
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