viernes, 24 de septiembre de 2010

Strip Póker


Después del día que había tenido tenía ganas de llegar a casa y descansar. Cuando ya estaba llegando a casa me llaman al móvil unos amigos para recordarme que hoy teníamos pendiente una partida de póker. Me gustó la idea porque siempre nos lo pasamos bien. Solemos jugar unas horas y es casi más divertido los comentarios y piques que nos tenemos más que el juego en sí que no deja de ser una mera excusa. Al llegar a casa ya me esperan Merche, Ana y Alfredo en la puerta. Llegan animados y con el chiste fácil. Todo prometa una velada inolvidable más. No tardamos en sentarnos a la mesa. Como hoy es el cumpleaños de Ana trae una tarta casera hecha por ella misma que está deliciosa y yo pongo de bebida champán porque es lo único que tengo en la nevera. La verdad es que fresco entra muy bien y medio en broma medio en serio acabamos acordando que cada vez que alguien ganara una mano le daría un sorbito extra para tener la risa más fácil. Siempre apostamos algunas monedas sin que represente ninguna fortuna pero esta noche al poco rato la cumpleañera Ana termina su capital. Como no es plan de dejarla sin jugar tan pronto nos pide que le hagamos crédito pero claro las normas del póker son muy estrictas al respecto. Hay que jugar siempre al contado. Pero como Alfredo andaba ya algo bebido por ir janando y tomando sorbitos de champán le dije que por ese día se haría una excepción y si quería se le aceptaba una prenda de vestir como pago. Ana que es muy lanzada en este sentido va y no tarda en poner la blusa sobre la mesa quedándose con el sujetador puesto.
Al grupo el gesto lo divierte y continúa el juego. Poco tarda Merche en empezar a quitarse ropa y al poco rato le sigo yo. Empieza a haber en la mesa un lío de ropa y cada uno tiene ropa de los demás y cada vez más desnudos todos. Las risas no paran fruto del champán. Mi mesa como es de cristal trasparenta. Al final acabamos todos con poca ropa. En una apuesta fuerte otra vez Ana necesita quitarse el tanga rojo que es lo único que la cubría y pide de nuevo más crédito para recuperar lo perdido. Como las normas son las normas Alfredo le suguiere que deberá pagar con sexo su mala racha. Ni corta ni perezosa va y le baja el bóxer y le empieza a lamer la polla con ganas ante el asombro de todos. Guiñando un ojo al resto le pregunta a Alfredo cuantas apuestas cree que vale esa mamada. Alfredo no consigue abrir la boca de lo sorprendido y a gusto que se siente así que acordamos entre todos un equivalente en apuestas. A partir de aquí la noche se complicó. Empezó la cosa con mamadas a uno y al otro pero luego continuó a base de sexo. Primero fue por el coño pero como las malas rachas suelen venir seguidas también por el culo. Las chicas se liaron a su vez entre ellas. Merche con Ana, Ana conmigo, Ana con Alfredo, Alfredo con Merche, .... ya no recuerdo más !!!! Eso sí, al final de la noche fue un sandwich que le hicimos Alfredo y yo a Ana. Como le gustó y cómo lo disfrutamos. No había follado a una chica tan mojada como Ana esa noche. Ana se retorcía de gusto y al rato nos pidió que paráramos que no podía más. Se quedó tumbada en el sofá temblorosa y convulsa bastante rato. Cuando terminamos Merche sentía envidia porque ella nunca lo había probado. Nos pidió que aunque ya no entrara en las apuestas del juego se lo hiciéramos también a ella ya que lo quería probar. Ante tal petición dos caballeros, más borrachos que caballeros, le hicimos el favor a la amiga porque una petición de un favor así no hay que desatenderlo nunca.

Miquel J. Pavón i Besalú, año 2010.

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