martes, 13 de julio de 2010

Las aventuras de Marina en Grecia

Hola, me alegra que te guste el sexo sin tabues. A mi me encanta pensar que puedo probarlo todo -más o menos- y entregarme a todos los placeres con mi pareja. Me encanta que él me lleve, obedecer sus deseos ...

Adoro el sexo oral, lento, suave, mmm, tragándomelo todo ... me pongo a cien solo de pensarlo ... Conozco tantas maneras de follar ...

Te voy a contar lo que estoy pensando mientras te escribo y cómo estoy vestida:

Mi compañera de piso no está así que cuando estoy sola me gusta llevar un pequeño camison corto y semitransparente porque adoro provocar. Cada vez que me asomo a la ventana me gusta ver quien está al otro lado y provocarle acariciándome, o quedándome semidesnuda para él ... o ellos ... A veces también ella, tengo que reconocerlo, quiero ser sincera contigo.

Adoro que mi pareja me posea por completo, que me folle como él quiera, satisfacerle, me encanta el sexo anal y soy capaz de estar follando casi una noche entera ... aunque espero superar mi récord.

¿Sabes lo que estoy haciendo ahora? Me estoy tocando e imagino que son tus manos las que acarician mis pezones erectos y los tocan, los besan, los muerden, mmm ...

Me mojo de placer solo de pensar como quieres follarme. Me gustan las relaciones sexuales donde el límite lo pone mi pareja. Jugar a dominar y a ser su esclava sexual. Me encanta ese papel: que tenga que obedecer todas tus órdenes o si no me castigarás... me pone muy, muy cachonda... Y mientras te escribo mis deditos juegan con el clítoris y buscan el interior de mi coñito húmedo mientras pienso en tí y en cómo me gustaría que me follases todas las veces que TÚ quisieras ... de todas las maneras ... mmm ... ¿Sabes lo que me gustaría? que me propusieras una noche de amor, que me dijeras las maneras en las que te gustaría que lo hicieras, lo que quieres que haga por tí ...

Una vez, en un viaje de estudios a Grecia, durante la carrera, como el calor era tremendo fui a todos los sitios con un amigo y sin ropa interior ... Llevaba una camiseta que con el sudor quedó completamente mojada y marcaba mis tetas y mucho más los pezones que, como estaba algo excitada, se habían puesto de punta y duros. Tengo las tetas muy grandes y por eso a veces me incomoda llevar sujetador y prefiero ir sin él. Mi amigo me miraba raro y sabía que deseaba llevarme a un lugar más privado para acariciarme. Solo de pensarlo me mojaba de gusto ... Adoro el sexo ... Por eso decidí llevarle a una parte del museo que está junto a la Acrópolis y comenzamos, en ese lugar semipúblico - semiprivado, a hablar de las estatuas que habíamos visto antes. La conversación subió de tono y él, disimuladamente, me propuso comparar mis tetas con las de la diosa Afrodita. Le dejé que las sobara a gusto y que acariciara los pezones a su placer... Noté que se ponía cachondo y que quería más. Fuimos al baño de caballeros y conseguimos cerrar la puerta por dentro, pensando que no había nadie allí. Le dejé tomar la iniciativa. Me quitó la camiseta y el pantaloncito corto. Quedé desnuda ante él. Entonces me di cuenta que alguien nos miraba detrás de una puerta, pero no se lo dije y dejé que me follara allí, delante de todo el que quisiera entrar, pues no estábamos muy seguros que nuestro sistema de "cierre" de la puerta funcionara demasiado bien. Hicimos el amor ante aquel mirón al que le dediqué el mejor de los espectáculos que fui capaz de ofrecerle. Mi amigo me folló, sin bajarse los pantalones del todo, por delante y, después, por detrás, hasta que se cansó. Luego me volví a vestir y salimos de allí. De pronto me acorde de mi amigo "oculto" y le dije a mi compañero que volvería sola al hotel, que quería quedarme más tiempo en el museo.

Regresé al baño y volví a cerrar por dentro. Abrí la puerta y sorprendí a mi mirón particular masturbándose. Se la cogí y comencé a hacer el trabajo por él, primero con las manos, luego con la boca, mientras él me acariciaba y decía algo que no entendía. De pronto me bajó los pantalones con violencia, me abrió las piernas y me folló por detrás de una forma violenta y hasta entonces desconocida. Al principio me dolió un poco, pero luego disfruté mucho con aquello. Después me ordenó con gestos que se la comiera otra vez ... y obedecí. Me la tragué entera mientras él me acariciaba las tetas. Cuando estaba a punto de correrse en mi boca me empujó contra el lavabo otra vez, me volvió a abrir de piernas y, de nuevo, me folló hasta cansarse por detrás ... Gemí de placer y dolor, pero él seguía, seguía, seguía, seguía ... tocándome las tetas desde atrás, como si me ordeñara ... follándome sin parar, a su placer ... Me corrí varias veces mientras le rogaba en inglés, en español, en catalán (ya ves) que me la metiera por el coño, pero él, claro, no me entendía y seguía follándome por detrás ... Cuando ya no podía más otro griego, también oculto y mirón hasta entonces, se sumó a la fiesta riendo. Se acercó a nosotros con la polla en la mano y, entre ambos, me colocaron de tal manera que ambos podían follarme a la vez. Nunca hasta entonces había tenido una experiencia así, te lo prometo. Duele mucho, pero el placer es tal que no dejé de correrme todo el rato, hasta que ambos me empaparon. Luego, mientras me recuperaba, ambos me dejaron apuntado en una hojita sus teléfonos, por si quería volver a verles (supongo, porque no hablo griego). Esperaron a que me vistiera y salieron conmigo acompañándome hasta el hotel. No volví a verlos pero aquellos días me masturbé pensando en aquella extraña experiencia inolvidable y secreta ... hasta ahora que te la cuento.

Bueno, ya te he contado una follada de las que me gustan, dime una tuya que recuerdes y como te gustaría que lo hicieramos si nos encontrásemos.

Espero ansiosa tu respuesta. La leeré por la noche, a solas, en mi cama, sin ropa, y seguiré tus instrucciones. Un beso muy húmedo donde más te guste. MARINA.

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