viernes, 14 de mayo de 2010

Un coche, mucho sexo .....



Tantas veces habías insistido en aquella cita.

No podía negarme más, hacía meses que hablábamos, siempre pedías lo mismo, verme, conocerme.

Al final accedí.

Asustada, era mi primera cita, con un desconocido.

A pesar de conocerte.

Nos reunimos, pero huíamos de la gente, queríamos estar solos, decirnos a la cara y sin testigos lo que nos decíamos tecleando.

Eres tan especial, que no quería compartir aquella primera vez con nadie.

Nos alejamos sin rumbo, hacia frío, una noche de Enero.

Compramos algo para comer y agua.

Después de recorrer muchos kilómetros sin rumbo, aparcamos bajo las estrellas, testigos de nuestro encuentro.

Mi cuerpo llamaba al tuyo, tu cuerpo quería el mío.

Pero no dijimos nada ……………………

Sólo el roce de los labios, hizo estallar el sentido que intentábamos reprimir.

Mi cuerpo se acomodó encima de el tuyo, despojándote de tu camisa.

No sentiamos el frío, el calor de nuestros cuerpos ardientes, calentaron el ambiente.

Te deseaba, deseaba hacerme tuya, mis manos bajaron hasta tu cintura, abriendo el pantalón, para dejar libre tú miembro, erecto, enorme, excitante.

Mmmmmmmmmmm

Sabía que eras inexperto, tu mirada me lo confesaba, sentía como luchabas para aguantar aquello que quería salir.

Sobre tí, me desnudé, mostrándote mis pechos.

Sabía que los querías saborear, y yo lo deseaba.

Necesitábamos beber, las gargantas estaban secas.

Gemíamos, y gozábamos, mis manos masturbaron tu pene, para después comérmelo, entero, todo, introduciéndomelo adentro …………… muy adentro.

Sentía crecer tu excitación.

Y me excitaba ver como te controlabas.

Me indicaste que me colocara en mi asiento, arrodillada, mi culo quedaba al alcance de tu vista, lo penetraste, una vez, dos, y dentro de él, movías el miembro para darme placer.

Mi sexo estaba húmedo.

Tus dedos, lo penetraban mientras mis instintos, me hacían chillar y pedirte más.

Sólo el viento nos acompañaba.

Sólo las estrellas nos vieron.

Mi sexo era tuyo, tu pene era mío.

Me poseíste como un experto.

Esa era tu preocupación.

Mi excitación no me dejaba pronunciar tu nombre, por que deseaba notarla toda en mí.

Quería que eyacularas para sentirte mío.

Cuando lo hiciste, exhausto.

Nos miramos.

Bajé mi cuerpo hasta tu pene, y lo chupé, era mío.

Mi lengua te mostraba el juego que tenía.

Mis manos, masajeaban tus muslos y testículos, temblabas.

Sudabas.

Me excito, al recordarlo.

Me excito, al pensar en tu coche.

Sólo unas manchas en el asiento, nos descubrían.

Mi cuerpo ahora está deseando sexo, pero no estás.

¿Si te llamo vienes?, esta vez será aquí en casa, sin palancas, sin frío, mirándote con la luz.

Mi cuerpo te espera.

Me siento excitada y te deseo, como aquel día, quiero hacerte mío, quiero que me penetres, deseo que me entregues tu esencia.

Chuparla, sentirla, mordisquear, estoy ardiendo.

¿Vienes?

Deseo. Año 2003.

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