martes, 18 de mayo de 2010

Has sido mía



Recuestas tu cabeza sobre la mía.

Tus rizos caen por mis hombros, uno de mis dedos juguetea con ellos, mientras tu mente está ausente.

Puedo ver, tú mirada, distante, relajada, sintiendo el mar de fondo.

Mi coche, un amanecer, una playa y tú.

Puedo ver, como asoma una tímida lágrima por tus ojos, me sorprende.

Mi mano te la seca, con ternura e intento arrastrarla.

Mis dedos agarran tu mentón, para colocarlo enfrente de mi mirada.

Te miro y veo la tristeza salir por tu cara.

Intento evadirte de esa sensación.

Te acaricio el rostro, mis manos son tuyas.

Tu presencia mía.

Intento que olvides, que reacciones y con ello, te beso en la mejilla.

Mis besos se desencadenan sin ninguna esperanza de ser correspondidos.

Me sorprendo al ver, que la comisura de tus labios se abre para mí, los aceptas y pareces pedir más.

Continuo, te quiero demasiado como para hacer algo que no quieras, pero mi mente me incita a ello.

Tú cierras los ojos, e inclinas tu cabeza para poder ofrecerme tus labios, gruesos, dulces, perfectos.

Siento como mi sexo crece, y no intento disimularlo, estás entre mis brazos, besándome.

Una de mis manos, se desliza tímidamente por tu cuello, abriéndose paso entre tu ropa, viendo como se alza uno de tus pechos.

Con la palma de mi mano, lo hago mío, con la punta de mis dedos, acaricio tu pezón.

No me apartas, mi deseo continua escarbando en tu cuerpo.

Mis labios en los tuyos, mi mano en tu pecho y la otra buscando el inicio de tu falda.

Tus manos se han despegado de tu cuerpo y están sobre mi pecho, en mi nuca.

El tacto de tu piel me excita.

Y te miro al besarte, puedo ver que no me rechazas, me atraes hacia tu cuerpo, hacia tu boca.

Cada vez, las respiraciones son más profundas, el sudor aparece por nuestras frentes.

Es el inicio de un deseo, el inicio de un sexo que está vivo, en mi coche.

Reclino tu asiento, y al hacerlo, queda una obertura por tu cintura, en ella introduzco mi mano, temblorosa.

Puedo notar, como contraes el estómago para darme libertad.

Mis dedos, se encaminan hacia el nacimiento de tu sexo.

Tu mano está en mi cintura, y la siento que me quema.

No pido nada, sólo acaricio lo que deseo, mientras me dejas.

Tus ojos me miran demostrándome que lo aceptas …………. continuo.

Mi mano acaricia ya el pubis, sí, tu sexo está cerca.

Mi excitación pide una salida.

Pero me resisto a sacarla.

Continúo mi descenso por la zona.

Mis dedos rozan tus labios, los labios de tu sexo, está muy húmedo.

Tu respiración se acelera, y te contraes.

Mi mano intenta entrar en la zona, te abres para mí, haciéndome el camino más fácil.

Mi sexo sale de su escondite, con la ayuda de tu mano, lo acaricias, lo masturbas …………….

Mis dedos ya están alojados, entran y salen con facilidad, estás excitada, estás mojada, me quema el roce de tu piel.

Me arrastras hacia tí, colocándome sobre tu cuerpo.

Con una mano te quitas las bragas, mientras yo bajo un poco mi pantalón.

Te abres para mí, y penetro en tí con el deseo de hacerte mía.

Acaricio tu pelo, tu cara, mientras tu cuerpo se retuerce debajo del mío, jadeas, tiemblas.

Y mi sexo no puede más y estalla ……………………………

Siento como lo notas, tienes espasmos y respiras sin cesar, apagas un grito y me miras con los ojos abiertos, tus movimientos me indican que estás en ello.

No paro de mover mi pene en tu interior, hasta que me miras, y poco a poco cesas de jadear.

Me siento bien, te miro, te beso y se que por lo menos este amanecer has sido mía.

Deseo. Año 2003.

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