
Solemos reprimir aquellas cosas que no aceptamos, pero pregunto …………………..
¿Acaso el sexo, no es una necesidad? ..........................
Contamos y fantaseamos, sobre algo que está en nuestra vida cotidiana.
Hoy, teníamos partido de fútbol, soy el masajista del equipo, nada un campeonato de estos de pueblos.
¿Sabes lo excitante que es, ver a las mujeres así?
¿Y lo mal que lo paso, cuando he de realizar algún masaje?
Estábamos ganando, cuando una rubia potente le clavó la rodilla a Marta, en el estómago.
Cayó al suelo, presa de dolor.
Y bueno, al vestidor.
Marta es la típica chica bombón, que sin querer serlo, lo es.
Llama la atención sólo con caminar, y si además observas su cuerpo te pones a mil.
Saqué el agua, le dí un poco y con el spray le hice un masaje en el estómago.
No paraba de quejase.
Estábamos solos allí, con casi todo el partido por delante, un tiempo muy valioso.
Me miro y me dijo que lo hacía muy bien, a lo que respondí ……… es mi trabajo.
Me agarró la cabeza y me besó.
Le pregunté que si lo que quería era sexo.
No me dijo nada más.
Me atrajo hasta ella que estaba sentada en la camilla, con las piernas colgando y abiertas.
Y me atrapó en su mundo de sexo, apretando el suyo contra el mío.
¡DIOS! Que excitación, por que sabíamos que podía entrar cualquiera.
No importaba.
No nos reprimimos para nada, fue un polvo rápido pero extenso.
Se abrió de piernas para mí, y nos masajeamos, nos masturbamos el uno al otro ……………………………
Mi espalda daba a la puerta de entrada, le pedí que callara, pues despertaría curiosidad, no podía, cada vez que mi dedo salía y entraba de su sexo, jadeaba.
Yo estaba muy cachondo, si esa es la palabra, caliente, ella aún más.
No dejaba de pedirme que la penetrara allí, en la camilla.
Me saqué mi miembro, tan grande y duro que hasta yo me extrañé.
Marta, como me pones.
Le acaricié con él, todos sus orificios penetrables.
Ella se retorcía ante mí, ante mis ojos.
Y sin pensármelo dos veces, se la hinqué, tan adentro que se desencadenó una lucha de movimientos.
Mantenía sus manos apoyadas en el borde de la camilla, yo la tenía casi con el culo en el aire para poder entrar bien adentro.
Aún ahora recuerdo el olor de su cuerpo, resbaladizo, sudoroso, solo de recordarlo me excito.
Mis brazos la mantenían en el aire, para que no cayera con la agitación.
Se corrió, si ante mis ojos, el cuerpo le temblaba, mientras me pedía que no dejara de menearme.
Después me corrí yo.
Y al hacerlo, la saqué de sus entrañas, le rocié mi leche por sus piernas.
Y ella la agarró con las manos y se la puso entre las rodillas, la masajeó con sus rodillas llenas de mi semen.
Nunca me lo habían hecho así.
Nos limpiamos, y salimos.
Pero el polvo que le eché, es de los que hacen historia.
Ahora Marta, está bien follada.
Deseo. Año 2003.
¿Acaso el sexo, no es una necesidad? ..........................
Contamos y fantaseamos, sobre algo que está en nuestra vida cotidiana.
Hoy, teníamos partido de fútbol, soy el masajista del equipo, nada un campeonato de estos de pueblos.
¿Sabes lo excitante que es, ver a las mujeres así?
¿Y lo mal que lo paso, cuando he de realizar algún masaje?
Estábamos ganando, cuando una rubia potente le clavó la rodilla a Marta, en el estómago.
Cayó al suelo, presa de dolor.
Y bueno, al vestidor.
Marta es la típica chica bombón, que sin querer serlo, lo es.
Llama la atención sólo con caminar, y si además observas su cuerpo te pones a mil.
Saqué el agua, le dí un poco y con el spray le hice un masaje en el estómago.
No paraba de quejase.
Estábamos solos allí, con casi todo el partido por delante, un tiempo muy valioso.
Me miro y me dijo que lo hacía muy bien, a lo que respondí ……… es mi trabajo.
Me agarró la cabeza y me besó.
Le pregunté que si lo que quería era sexo.
No me dijo nada más.
Me atrajo hasta ella que estaba sentada en la camilla, con las piernas colgando y abiertas.
Y me atrapó en su mundo de sexo, apretando el suyo contra el mío.
¡DIOS! Que excitación, por que sabíamos que podía entrar cualquiera.
No importaba.
No nos reprimimos para nada, fue un polvo rápido pero extenso.
Se abrió de piernas para mí, y nos masajeamos, nos masturbamos el uno al otro ……………………………
Mi espalda daba a la puerta de entrada, le pedí que callara, pues despertaría curiosidad, no podía, cada vez que mi dedo salía y entraba de su sexo, jadeaba.
Yo estaba muy cachondo, si esa es la palabra, caliente, ella aún más.
No dejaba de pedirme que la penetrara allí, en la camilla.
Me saqué mi miembro, tan grande y duro que hasta yo me extrañé.
Marta, como me pones.
Le acaricié con él, todos sus orificios penetrables.
Ella se retorcía ante mí, ante mis ojos.
Y sin pensármelo dos veces, se la hinqué, tan adentro que se desencadenó una lucha de movimientos.
Mantenía sus manos apoyadas en el borde de la camilla, yo la tenía casi con el culo en el aire para poder entrar bien adentro.
Aún ahora recuerdo el olor de su cuerpo, resbaladizo, sudoroso, solo de recordarlo me excito.
Mis brazos la mantenían en el aire, para que no cayera con la agitación.
Se corrió, si ante mis ojos, el cuerpo le temblaba, mientras me pedía que no dejara de menearme.
Después me corrí yo.
Y al hacerlo, la saqué de sus entrañas, le rocié mi leche por sus piernas.
Y ella la agarró con las manos y se la puso entre las rodillas, la masajeó con sus rodillas llenas de mi semen.
Nunca me lo habían hecho así.
Nos limpiamos, y salimos.
Pero el polvo que le eché, es de los que hacen historia.
Ahora Marta, está bien follada.
Deseo. Año 2003.
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