
Puedo verte asomar por la esquina.
Como quedamos, apareces con un libro en tu mano izquierda.
Yo mientras, estoy escondida, siento vergüenza, no es la primera cita a ciegas que tengo, por eso aún me siento peor.
Ninguna fue lo suficiente buena, como para recordarla.
A lo lejos mientras mis ojos te examinan, pareces guapo, esperare a que estés más cerca para decirte algo, eso si no salgo corriendo antes.
Si, eres tú, usas la vestimenta que dijimos.
Sé que no estoy haciendo bien al ocultarme, pero tengo que verte primero ………..
Me gusta tu forma de andar, puedo verte sereno, pareces sensible.
Te sientas ocupando la silla de una terraza en la plaza ………… esperaré unos minutos más.
El camarero se te acerca, pides.
Poco después aparece con una taza, eso me gusta, me demuestra que no bebes alcohol.
Es hora de mostrarme …………………….
Mis manos tiemblan.
Mis pasos se reducen al mínimo.
Intento acercarme por detrás, y una vez ceca de tí, te examino.
- Hola, ¿eres Luis?
- Hola, sí y tu debes de ser, Aída.
En ese momento, tus ojos se alzan para mirar los míos.
Mi corazón se acelera, mis manos sudan.
Me acerco un poco más y tomo asiento, las piernas me tiemblan.
No mentías, eres como me dijiste.
Hablamos.
Nos contamos el cómo entramos en la agencia, el por qué nos decidimos y más, parece que no podamos dejar de hablar.
Tus ojos me penetran de una forma que me siento alagada.
La tarde llega a su fin.
El acuerdo era conocernos …………………… no deseo que te alejes, quizás te pierda.
No sé que impresión tienes de mí.
Tímidamente, te invito a cenar.
Aceptas, decidimos cenar en casa, cómodamente ya que sin darnos cuenta hace más de tres horas que estamos sentados, en unas incómodas sillas de una terraza.
Nos acercamos a una tienda, tu mano apoyada en mi hombro, me gusta ese contacto por lo que te lo permito.
Decidimos qué hacer de cena …………….. nada complicado, sólo es una excusa para no separarnos.
Y una vez en casa, vaciamos la compra.
Te pido que te acomodes, no me dejas hacer la cena sola y me ayudas.
El sentirte tan cerca ……………. enciende la llama de mi cuerpo, hace tanto que no dejo que nadie me ame ………………………………..
Continuamos hablando, mientras cortamos la lechuga.
- Aída ……………… creo que el verde, te sienta muy bien.
- ¿Quieres decir? A-de-más, ¿a qué viene eso ahora?
- Estaba pensando en colocarte un poco para que te vieras.
- ¿En colocarme el qué?
Sin darme cuenta, me llenas la blusa con la lechuga, el contacto de ésta, me empapa la ropa, pero nos reímos mucho.
Iniciamos una lucha de lechuga en la cocina, el agua que caía en nuestros cuerpos nos humedecía la ropa, pero no importa.
Acabamos en el suelo, muertos de risa, uno encima del otro como si fuéramos niños.
La situación es muy excitante.
Nos miramos y con uno de tus dedos me haces callar.
Sin incorporarnos, comienzas a comer la lechuga de mi cuerpo ………………….. de forma que tus labios acarician mi piel al intentar agarrarla entre tu boca.
Mi blusa está empapada, por lo que mis pechos marcan mi excitación.
Tu pene se clavaba entre mis ingles.
Continúas comiendo de mi cuerpo.
Con una de mis manos alcanzó el tomate, lo colocó sobre el tuyo y me alimento de él, de la misma forma que lo haces tú ……………………
Nuestras pieles emanan sudor, calor, aroma a deseo ……………………..
Hasta que nuestros labios comen uno del otro.
Las lenguas se entrelazan, uniéndose en una sola …………………
Mientras tu sexo se clavaba en mí.
El calor es intenso, nos despojamos de todas las ropas.
Acelerados, con deseo, con pasión, las bocas se unen como temiendo perderse. Los dientes chocan las lenguas, se anudan, las manos se pierden por el resto del cuerpo …………………………………
Agarro el aceite que es lo que tengo más cerca y te unto con él, mi cuerpo se acerca al tuyo, resbaladizo, sensual, excitante ……………….
Nuestros cuerpos se frotan.
Los dedos entran con facilidad en mi sexo.
Tu pene resbala entre mis manos.
Esa mezcla de aceite y sudor …………
La piel brilla.
Mis piernas se abren para tí.
Mi cuerpo te desea.
Resbaladizo, entras en mí, el placer de que casi no tengamos que movernos es inigualable.
Sentir el calor de tu pene dentro, mis manos pellizcan tu cuerpo.
No puedo agarrarte, resbalaban ……………………………..
Nuestros flujos se combinan, es perfecto.
Y el placer llega con el calor.
El cuerpo aceitoso, brillante, entre hojas de lechuga y sudor …………………………
Me inundas con tus sentidos, me llenas de tí …………………………
Mientras mi cuerpo se humedece, mi sexo danza dando cobijo al tuyo.
El placer nos llena de vida …………………. la sensación de estallar, de quemar, de sentir.
Llegamos al orgasmo.
Nos cuesta respirar …………. mis manos te acarician el pelo, mientras intentamos relajar el sentido del placer.
Ya nunca saliste de mi casa ……………….
Deseo. Año 2003.
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